Domingo, 6 de Enero de 2008

Hijos acogidos sin fecha

El 67% de las familias desconoce el tiempo que tendrá que hacerse cargo del menor

MARTA HUALDE ·06/01/2008 - 18:39h

Isabel con su niña acogida en su casa de Alpedrete (Madrid). GUILLERMO SANZ.A

Matrimonio con hijos. No es el nombre de una conocida serie de televisión, sino el perfil de las familias que se atreven con el acogimiento de menores en España. El 59% de las que se hacen cargo de un niño tiene hijos propios, según el informe Evaluación de resultados del acogimiento familiar en España, cuyas conclusiones se presentarán en primavera. La mitad, incluso, cuenta con dos o tres niños biológicos.

Así, el perfil de los acogedores no ha variado mucho en los últimos años: el matrimonio tradicional es el más animado, con el 82% de menores acogidos, frente al 15% de las mujeres que lo hacen solas y el 3 % de los hombres, recoge el informe, encargado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y desarrollado en 2006 y 2007 sobre 800 familias de 6 autonomías.

Por culpa de la selección

El motivo es que los gobiernos "han buscado este perfil en sus criterios de selección", argumenta el coordinador del análisis, el profesor de Psicología Social de la Universidad de Oviedo Jorge Fernández Del Valle. Pero augura un cambio hacia monoparentales y parejas homosexuales, ahora "escasos".

Las familias cuentan con el problema del tiempo: el 67% no sabe hasta cuándo tendrá que hacerse cargo del menor. Son pocas las que no resultan idóneas para acoger, puesto que lo relevante es que tengan estabilidad. De ahí que no haya muchas inmigrantes. "Todavía no tienen su vida en España muy estabilizada", señala Raquel González, técnico de la Fundación Meniños.

Preferentemente, eligen niños pequeños. El 35 % de 4 a 8 años; el 31 %, de 0 a 3; el 22 %, de 9 a 12, y el 11 %, mayores de 13 %, concluye el informe del Grupo en Investigación Familiar e Infancia. Del Valle dice que se da prioridad a los de edades más cortas porque son los más necesitados de un ambiente familiar. Sólo un 8% son inmigrantes con familias en España (de países del Este y Sudamérica).

Los adolescentes resultan más problemáticos. Una de cada cuatro familias interrumpe el acogimiento por problemas de conducta cuando el niño llega a la pubertad. El 70% vuelve a un centro de menores. "La adolescencia en estos niños es doblemente complicada", añade González. El principal escollo es la "adaptación". Recomendaciónes: flexibilidad, paciencia y poner límites.

La familia biológica suele tener deficiencias económicas pero también problemas de drogas (25,6% y 18% en el caso de la madre y el padre, respectivamente), mentales (20% en las madres) y de cárcel (14% en los padres). Pero el acogimiento en España está todavía un poco verde. Sólo el 15 % de los niños acogidos viven con familias ajenas; de los 30.368 niños tutelados por la Administración, 2.487.

Para Del Valle, la solución es invertir, seleccionar bien las familias, formación, apoyo, seguimiento y remuneración. Pide a las administraciones que apuesten por el acogimiento "Es difícil, pero no hay que echarse a atrás", concluye este experto.

Ayuda de 250 euros para acogedores 

De todo a nada

Las diferencias entre regiones se notan en las ayudas a las familias de acogida. Con una media de 250 euros al mes, hay las que no dan nada y otras llegan a los 400 euros.

Acogida por regiones

Las autonomías donde más éxito tiene esta figura son Navarra, País Vasco, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid, con un 20%, frente a Canarias, Cantabria, La Rioja, Murcia y Extremadura, con un 5%.

Familias extensas

El 85% de los niños tutelados están acogidos por parientes que no son sus padres (familia extensa). Son un total de 14.670.

Punto crítico

La edad crítica de un menor para que una familia le acoja es entre los 10 y los 12 años. A partir de esa franja, comienza a descender el índice de acogida.
 

«La niña me ha dado mucho, me ha devuelto la vida»

 
Isabel Martín es madre de acogida desde hace seis meses y medio  
 
El 15 de junio de 2007 les cambió la vida. A pesar de sus 48 años de diferencia, se hicieron inseparables. "Le llamo lapita porque está todo el día pegada a mí", cuenta Isabel Martín, viuda de 57 años que tiene en acogimiento temporal a una niña de 9. Gloria (nombre ficticio de la menor) le ha dado "mucho". "Me ha devuelto la vida", dice Isabel, que perdió a su marido el 22 de octubre de 2003. Fue fulminante: se le diagnosticó un cáncer de estómago y, en 12 días, murió.

Ahora sonríe de nuevo. Atrás quedaron sus meses "empastillada" para no sentir la pérdida de su ser querido. En la nebulosa del dolor, se decantó primero por la adopción pero le dijeron que tenía que mantener un año de duelo antes de poder adoptar a un niño. La televisión le descubrió el mundo del acogimiento.
 
Tras la formación que le dio la Fundación Meniños y la redacción sobre su familia, llegó la niña. "Quería un niño especial. Podía tener problemas físicos pero no enfermedades psíquicas, porque después de lo mi marido...", relata Isabel.

Le llama mamá
 
Con voz alegre, cuenta cómo pasó aquella primera hora que les dieron para conocerse antes del acogimiento. "Fuimos a comer a un restaurante de comida rápida que propuso ella", cuenta la madre. Aquel 12 de marzo de 2007, ambas lo tuvieron claro: "Tú, que vas a ser mi madre...", afirmó Gloria en un momento de la conversación. Así fue. La niña le llama mamá y en el colegio dice que su padre murió. Es su familia.

"El primero y segundo mes fueron bastante complicados", reconoce Isabel. Su disciplina dejaba bastante que desear, pero, ante la amenaza de su madre de que volvería a la residencia de monjas en la que estuvo durante los seis años anteriores, la niña se adaptó a las nuevas normas. "Ella quería romper los lazos con el centro y se dio cuenta de que esto es lo que quiere", añadió.

Asimismo, necesitaba "desagobiarse" un poco de su hermano, disminuido psíquico de 13 años, que le absorbía "mucho". Pero se siguen viendo con bastante frecuencia. Isabel les lleva juntos a hacer actividades. De hecho, ha pasado las vacaciones navideñas con ellas.
 
También "se desquicia" cuando le toca visitar, una vez al mes, a sus padres biológicos, aunque a su regreso está "tan normal". "Son niños maltratados", lamenta Isabel. El padre biológico tiene problemas físicos y la madre padece algún trastorno psíquico. "No quiere hablar de sus padres biológicos. Su madre ahora soy yo", comenta Isabel.

Regalos como cualquier niño
 
Ayer, fue su primer día de Reyes juntas. Entre dudas sobre la veracidad de la existencia de los reyes magos, la menor escribió una carta "de aquella manera". Ya le había llegado el soplo en el colegio y recordaba a las monjas con regalos el día 6 de enero. Al no ver "papeles bonitos" -según sus propias palabras- por la casa, no estaba segura de que fuera a tener regalos. "Estoy como loca por ver su cara. Es muy expresiva y agradecida", dijo su madre.

La víspera a Reyes participó, subida en una carroza, en la cabalgata del pueblo madrileño en el que vive. Tras una noche de nervios, recibió casi todo lo que se le pasó por la mente cuando redactó la carta para Melchor, Gaspar y Baltasar. Una Nintendo, unos patines, una bici, una cocinita, un
supermercado, un disfraz, unos libros... Vamos, como tantos otros niños de hoy.

Mañana vuelve a la normalidad. Retomará sus clases de cuarto de Primaria. "Va estupendamente. Saca todo notables y sobresalientes", señala su madre. A pesar del retraso que tenía porque su familia nunca le llevó a la escuela, estudia en el curso correspondiente a su edad.
 
Además, tiene muchos amigos y de todas las edades, tanto en el colegio como el pueblo. Está acostumbrada a rodearse de niños, después de su paso por la residencia para menores. "Es comoun camaleón, que cambia y se adapta a todos", concluye satisfecha Isabel.