Domingo, 6 de Enero de 2008

Kenia reza por la paz mientras los cadáveres se apilan en montones

·06/01/2008 - 17:02h

Keniatas de todo el país rezaban el domingo por la paz, mientras los equipos de ayuda trataban de asistir a unos 250.000 refugiados de la violencia que surgió tras las elecciones y que ha causado cientos de muertos.

Una semana después de que el anuncio de la victoria electoral del presidente Mwai Kibaki desatara protestas, disturbios y saqueos en la nación del este de África, había pocas señales de un encuentro con el líder opositor Raila Odinga para resolver la crisis. "Nuestros líderes nos han fallado. Nos han traído esta catástrofe. Así que ahora acudimos al Todopoderoso para que salve a Kenia", dijo Jane Riungu, quien llevaba a sus cinco hijos con sus mejores ropas hacia una iglesia en una colina en las afueras de Nairobi.

Los posibles mediadores, entre ellos el máximo diplomático de Washington para África Jendayi Frazer y el arzobispo sudafricano ganador del Nobel de la Paz Desmond Tutu, intercedían entre ambos bandos. Pero un comunicado de Kibaki que señalaba que estaba listo para formar "un Gobierno de unidad nacional" fue recibido con escepticismo por la oposición, que sostiene que Kibaki cometió fraude en el proceso y ahora ocupa el sillón presidencial de forma ilegítima.

El Movimiento Democrático Naranja (ODM) de Odinga quiere que Kibaki, de 76 años, renuncie y que un mediador internacional prepare negociaciones antes de nuevos comicios en un período de tres a seis meses.

En las calles, a la mayoría de los kenianos les preocupa cómo poner fin a la violencia y normalizar sus vidas, más que lo intrincando de la política. Al menos 300 personas han muerto, algunas en choques entre policía y manifestantes, otras debido a episodios de violencia étnica. Durante el caos se han registrado saqueos y crímenes en un país que era considerado como una democracia relativamente estable y una economía floreciente.

"La simple resolución de la disputa por la elección presidencial no va a borrar el horrible odio étnico que finalmente ha sido expuesto", escribió el comentarista Gitau Warigi en el periódico Sunday Nation.

"La fachada de una Kenia pacífica siempre ha buscado ocultar a la vista las profundas fisuras en el país. Lamentablemente, podría llevar una generación o más sanar las nuevas heridas generadas por esta disputada elección", agregó.

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