Domingo, 6 de Enero de 2008

Zapatero planta cara a Rouco y espera al Vaticano

Valora como "sensato" el pronunciamiento de Blázquez, pero proclama que "el laicismo es el ADN de la democracia". Reprocha al PP su silencio ante la injerencia de "dos cardenales"

EFE ·06/01/2008 - 15:25h

A Zapatero "le ha tocado la fibra democrática" que el arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco , dijera que en España se camina hacia "la disolución de la democracia" y que el de Madrid, Antonio Rouco Varela, principal representante del sector duro de la jerarquía católica española, acusara a su Gobierno de propiciar una "marcha atrás en los derechos humanos".

Así explican fuentes próximas que, cuando hasta sus colaboradores creían que había optado por pasar la página de la crisis provocada por la misa de campaña que el Arzobispado de Madrid organizó el 30 de diciembre , el presidente del Gobierno aprovechara su primer contacto directo con los medios de comunicación para responder haciendo profesión de fe del laicismo como "el ADN de la democracia".

El laicismo, pilar democrático

"La visión laica de la sociedad es un pilar constitutivo de la democracia", proclamó Zapatero como rotunda expresión de una "seria discrepancia de fondo" con lo dicho por los cardenales. Como prueba de que no dará un paso atrás ante presiones de esa procedencia, durante la recepción en el Palacio Real con motivo de la Pascua Militar confirmó que, si bien la revisión del Concordato "no está en la agenda", en su programa electoral incluirá "una referencia en la línea de reafirmar nuestros principios".

Estos principios, según recordó, son: "aconfesionalidad del Estado, supremacía de la legislación civil, y máxima extensión de los derechos y libertades individuales más allá de la orientación política, religiosa o sexual, porque nadie puede imponernos ni la fe, ni la moral, ni las costumbres".

Zapatero valoró como "un pronunciamiento sensato" que el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, haya pedido a los suyos que eviten "echar las culpas a derechas o izquierdas". Pero, según confirmaron a Público en fuentes próximas, todavía espera que se produzca un gesto en la misma dirección del Vaticano.

Firmeza en la discrepancia

El presidente del Gobierno acotó sus críticas a las palabras de "dos cardenales" para evitar que el conflicto derive en una crisis no ya con la Iglesia católica, sino incluso con el conjunto de su jerarquía en España. "La Iglesia católica tiene un pensamiento plural. No hemos oído ni tenido ninguna comunicación de que hayan sido palabras desde las instancias de lo que representan las relaciones del Gobierno y la Conferencia Episcopal o entre el Estado y el Vaticano", argumentó. Pero tampoco ha oído aún una desautorización de Roma.

Así las cosas, advirtió de que responderá "con firmeza y contundencia" ante cualquier intento de quebrar el principio de que "la fe y la moral no se legislan". En este punto, dijo "echar de menos un pronunciamiento del PP", por entender que la defensa de la aconfesionalidad del Estado y de la primacía del poder civil es "el deber de un Gobierno democrático", con independencia de su color político.

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