Martes, 2 de Octubre de 2007

Ronaldinho, el regreso del desheredado

El brasileño, titular esta noche ante el Stuttgart, buscará reivindicarse tras su controvertida ausencia de tres partidos

NOELIA ROMÁN ·02/10/2007 - 10:46h

Ronaldinho, a su llegada a Stuttgart. EFE

Independientemente de en qué estado se halle, el Barça ha recuperado a su gran estrella mediática. Por encima de las genialidades de Messi, más allá de los goles de Henry y de la magia que Iniesta lleva en los pies, Ronaldinho está de vuelta y, con él, también ha regresado toda la parafernalia que habitualmente envuelve al crack brasileño.
Lo quiera o no el club, le guste más o menos, camino de Stuttgart, escenario hoy (20.45) de la segunda contienda europea para los azulgrana, el Barça revivió escenas un tanto olvidadas en los últimos tiempos.

Las protagonizó el Gaúcho, oculto tras sus enormes gafas de sol, esbozando una media sonrisa, entre la complacencia y la reivindicación.

Situado en el ojo del huracán las últimas semanas, Ronaldinho regresó al escaparate con la aparente normalidad de quien, en realidad, se sabe en una situación anormal: enfundado en su chándal, la melena suelta, mascando chicle, inmerso en la música de su MP3.

Así apareció en el aeropuerto de El Prat y un enorme pasillo se abrió entre la multitud que hacía cola para pasar el control de seguridad. Se oyeron rumores, se vieron gestos de admiración, algún flash se disparó, mientras Ronaldinho, cogido del brazo de un guardaespaldas, se abría paso y, con su media sonrisa, eludía el control.

No se dejó ver

El diez del Barça desapareció en el avión, donde compartió asiento con Sylvinho, con quien se le vio charlar animado. Y, a su llegada a Stuttgart, se dio el primer gran baño de multitudes. A pie de pista, como si se tratara de una comitiva de jefes de estado, decenas de cámaras, periodistas y personal del aeropuerto esperaban su llegada.

El último en salir del avión, siempre acompañado de un guardaespaldas, el brasileño recorrió con parsimonia los escasos metros que separaban la aeronave del autobús del Barça y, con aire de "aquí estoy yo", se dejó grabar y fotografiar. No abrió la boca, pero se le entendió.

Tras varios días de incertidumbres, de críticas y especulaciones, el crack azulgrana esperaba con ansia su regreso triunfal. Agobiado por los malos resultados y la presión de la opinión pública, el Barça le colocó en el disparadero, le marcó la línea, le dijo públicamente que este curso, a diferencia de los tres anteriores en los que la junta hizo la vista gorda, no está dispuesto a aguantar más desmanes.

Ronaldinho se lo tomó a pecho. Se agarró a una pequeña lesión y se refugió en el gimnasio, esta vez para preparar a conciencia su vuelta. Eludió los dos partidos del Camp Nou (Sevilla y Zaragoza), también el de Levante y, coreado pese a su ausencia por la afición, esperó el movimiento de la junta.

Ésta, al calor de Messi y de las victorias, ha devuelto la pelota al tejado de Ronnie, que ha planeado su reaparición, a lo grande, lejos del Camp Nou y de la mirada crítica de la afición del Barça. Consciente de lo que le va en este tira y afloja, el brasileño acudió a Stuttgart acompañado de su hermana Deisy, que observa el panorama con curiosidad.

Responsable de gestionar algunos de los asuntos de Ronaldinho, Deisy no acompañaba a su hermano menor en un viaje del Barça desde la final de París 2006, donde el Barcelona se proclamó campeón de Europa. Que lo haya vuelto a hacer da una idea de cuán importante es para el Gaúcho su reaparición.

Y no sólo para él. Porque ayer Frank Rijkaard se alió con el brasileño. "Que vuelva es un lujo", afirmó, tajante, el técnico azulgrana cuando se le preguntó si el regreso del brasileño le suponía un problema a la hora de confeccionar el equipo. "No es un problema porque representa mucho para el Barça; ha sido y sigue siendo un jugador muy importante para nosotros", abundó.

Y fue más allá: el holandés defendió el trabajo realizado por el Gaúcho estos días, en contra de las voces que cuestionan su regreso al equipo habiendo realizado apenas tres entrenamientos con el grupo. "Ha trabajado bajo la supervisión del cuerpo médico y de los recuperadores; también se ha entrenado".

Henry ya respira

En idéntica línea se expresó Henry, minutos antes de compartir rondo con el brasileño. "Ha pasado por una situación difícil, pero todo lo que él le ha dado al club es mucho y, cuando está en la cancha, siempre está super motivado", señaló el francés, que después le disputaba la pelota en un rondo en el que Ronaldinho no paró de sonreír, de correr, de participar.

Junto a Messi, Gudjohnsen, Giovanni, Bojan, Sylvinho, Abidal y, a las órdenes de Deco, ayer se volvió a ver la gran sonrisa del Gaúcho, que apunta a la titularidad y a una noche como las de antes.

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