Domingo, 6 de Enero de 2008

Un estudio confirma que la dieta mediterránea reduce riesgos cardiovasculares

EFE ·06/01/2008 - 14:45h

EFE - Alimentos básicos de la dieta mediterránea se compone fundamentalmente de frutas y hortalizas, leguminosas (garbanzos, lentejas o judías), pescado y aceite de oliva.

Un estudio europeo en el que participa el Hospital Universitario y la Universidad de Córdoba (UCO) revela, como resultados preliminares, que la alimentación mediterránea basada en el aceite de oliva o alimentos con omega 3 previene problemas cardiovasculares en personas con síndrome metabólico.

El profesor titular de Medicina de la UCO, jefe de sección de medicina interna del hospital Reina sofía, José López Miranda, ha informado a Efe de que el proyecto, en el que participan 25 centros de investigación de Europa, tiene como objeto de estudio determinar los factores genéticos que contribuyen al síndrome metabólico y cuáles son los modelos alimentarios para tratar adecuadamente a estos enfermos.

Según ha explicado, el síndrome metabólico es una enfermedad en la que el paciente presenta al menos tres de los factores de riesgo: la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, los altos niveles de glucosa, resistencia a la insulina, aumento de los triglicéridos y disminución del colesterol denominado "bueno".

López Miranda ha señalado que las personas que padecen esta enfermedad, entre un 30 y un 40 por ciento de la población occidental mayor de 40 años, y que se produce por una alimentación desmesurada, presentan de cinco a diez veces más riesgo de desarrollar diabetes y tres veces más problemas cardiovasculares.

Así, el estudio arroja que cuando estos pacientes consumen un modelo de alimentación rica en grasa monoinsaturada, como el aceite de oliva, u otra pobre en grasa pero enriquecida con omega 3, provoca que todas las alteraciones lípídicas mejoren notablemente.

Este estudio, que se ha realizado durante cuatro años, se ha desarrollado en ocho centros de Europa, entre ellos el Hospital Universitario Reina Sofía, a través de análisis de personas en estado postpandrial, es decir, después de haber ingerido alimento, ya que este estado es más habitual que el ayuno, tal y como se hacen los análisis ordinarios.

Después de comer, las personas con esta enfermedad experimentan una series de alteraciones que, según López Miranda, "son más exacerbadas" si se toman alimentos ricos en grasas saturadas que si se aplican los modelos basados en el aceite de oliva o enriquecidos con omega 3.

Asimismo, el estudio pretende determinar qué genes favorecen el desarrollo del síndrome y cómo interactúan con modelos de alimentación para desarrollar las manifestaciones clínicas de este síndrome, fase en la que aún se está investigando.

López Miranda ha señalado que entre el 20 y el 40 por ciento de las personas con obesidad desarrollan el síndrome debido a la predisposición genética.