Domingo, 6 de Enero de 2008

La Iglesia del diálogo

PÚBLICO.ES ·06/01/2008 - 13:17h


Ricardo Blázquez

Presidente de la Conferencia Episcopal

El también obispo de Bilbao despertó mucha expectación cuando, con sólo tres votos de ventaja sobre Cañizares, se hizo con la presidencia de la Conferencia Episcopal Española. Con fama de conciliador, los sectores más moderados de la Iglesia española deseaban que durante su etapa al frente de la Conferencia Episcopal diera un golpe sobre la mesa para acallar a los sectores más radicales. A punto de concluir su mandato es hora de hacer balance.

Reacio a los flashes, en sus escasas comparecencias públicas, Blázquez ha medido perfectamente sus palabras sin competir porque su voz sobresaliera por encima de la del resto de obispos. Una corrección política que ha escocido a sus compañeros.

Carlos Amigo

Arzobispo de Sevilla

En plena polémica por el debate sobre la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, Carlos Amigo tuvo el valor de alzar la voz y decir que no iba a acudir a la manifestación que en Madrid se celebró en mayo de 2005 bajo el lema de "La familia sí importa". Tampoco animó a sus fieles a sumarse a una marcha que se convirtió en un acto contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Amigo no mostró reparos a la hora de no condenar la ley de identidad para los transexuales.

Hace unos meses sorprendió cuando aseguró que el discurso de Blázquez no representa a la Iglesia. Un día antes, el presidente de los obispos pidió perdón para la Iglesiapor la Guerra Civil.

Lluís Martínez Sistach

Arzobispo de Barcelona

El Cardenal Arzobispo de Barcelona se duele cuando oye eso de que la Cope es la emisora de los obispos. "No ayuda a nuestro ministerio, no ayuda al papel de los cristianos en la sociedad", declaraba en febrero de 2006 en una entrevista concedida a TV3. En esa misma cita habló de la dificultad que conllevaba intentar que la citada cadena radiofónica se decantase por el respeto a las personas, a las instituciones y a las autonomías.

En sus últimas críticas, del pasado diciembre, culpó a la Cope de que los españoles no marcaran la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. "Del dinero que recibe la Iglesia no va nada a la Cope", aclaró. No obstante comprendió la actitud de los contribuyentes.