Sábado, 5 de Enero de 2008

Pena de 25.000 euros por una "desastrosa" liposucción

La mujer, de 42 años, tiene secuelas psíquicas y tres cicatrices

RAÚL BOCANEGRA ·05/01/2008 - 18:59h

“Quiero zanjar esta historia y olvidarme”, dice Verónica, madrileña de 42 años, soltera, que se sometió hace ocho a una “desastrosa” liposucción de la que sólo sacó un “pliegue antiestético” por encima del ombligo y tres cicatrices en el abdomen, una vertical y dos horizontales.

El cirujano plástico, J.L.D., que la operó, colegiado en Sevilla, fue condenado el pasado 2 de enero por la Audiencia Provincial –que revocó así la sentencia  que absolvía al doctor en primera instancia– a indemnizar con 24.535, 86 euros a Verónica por mala práctica médica. Ella había invertido 5.197 euros en la operación, que abonó al contado. La aseguradora del facultativo tiene ahora tres meses para hacer frente a la sentencia.

“Esto deja secuelas de por vida. Ni está pagado ni nada”, asegura la paciente. Ella pedía en total 60.000 euros, pero los magistrados rebajaron la cifra al entender que “la actuación quirúrgica del demandado provocó un defecto estético medio, ni excesivamente grave ni ínfimo”. No piensa recurrir. “Ya no es el caso, no es cuestión de dinero. Por lo menos que se vea que hay justicia”, dice.

Verónica se ha tenido que olvidar del bikini y tiene problemas de confianza en las relaciones de pareja, según cuenta. “Afecta muchísimo”, resume. No quiere que salga ni su nombre verdadero ni su cara en la prensa porque no quiere que la señalen. Siempre ha llevado el asunto con discreción. Se sometió a la operación en vacaciones y, a pesar de los problemas (sangraba por el ombligo), no se dio de baja en su trabajo. “Sólo lo saben mi familia y los íntimos”, asegura.

Operación y consecuencias

El problema surgió tras la primera operación. A los pocos días de salir del quirófano Verónica detectó en el ombligo “una línea, un pliegue”. “Sigo yendo a consulta y me dicen que la solución es volverme a operar”, recuerda. El cirujano  le había quitado “en exceso la grasa abdominal, lo que hace que se pegara directamente la piel al músculo, al no existir capa de grasa aislante entre los referidos tejidos”, reza el fallo. 

Verónica se somete entonces a la segunda intervención para remediar el desaguisado y como consecuencia se le formó un xeroma (acumulación de bultos amarillentos) en el abdomen. “La cicatriz era todavía peor”, recuerda ella. Estuvo tres días en el Hospital y tardó 30 días en curar. Entonces, decide cambiar de médico y entra por tercera vez en el quirófano para arreglar lo que todavía se pudiese arreglar. Este resuelve en parte el “grave perjuicio estético”, pero no puede hacer nada con las tres cicatrices.

Verónica cree ahora que no merece la pena embarcarse en una aventura de este tipo. “Estamos muy engañados. Se supone que estas operaciones tienen una garantía”, afirma. Ella llegó a contactar con el doctor “por una amiga” que se había hecho una intervención en la nariz y “le había quedado bien”. ¿Qué le aconsejaría a alguien que quisiera someterse a una liposucción? “Le diría que no se metiera y que si se mete, que consultase muy bien con qué especialista. Se debería dar todavía más información de la que se da y que se actuase contra quienes no hacen bien su trabajo”, responde.