Sábado, 5 de Enero de 2008

Rouco refuerza su posición

El acto por la familia fortalece al arzobispo de cara a las elecciones en la Conferencia Episcopal

M. A. Marful / Y. González ·05/01/2008 - 18:08h

Un diputado socialista, Antonio Hernando, denunciaba el pasado viernes que Rouco Varela parece "más preocupado por los votos que por las familias". Hernando se refería así a las elecciones generales que se celebrarán el próximo 9 de marzo, y criticaba el objetivo de los obispos de "precalentar la campaña electoral" con la concentración que celebraron el pasado domingo en favor de la "familia cristiana". Un acto que congregó en Madrid a buena parte del episcopado y sus seguidores.

Familias y votos. Los obispos tienen en su futuro inmediato dos citas con las urnas. La primera es general, las elecciones que decidirán la continuidad o el relevo de Rodríguez Zapatero. La segunda es de carácter interno, pero coincide en las fechas. La Conferencia Episcopal elegirá en marzo a su nuevo presidente para un periodo tres años.

Como es norma en la casa de la Iglesia, no hay candidatos, de igual manera que nadie responde, en teoría, ante siglas ni partidos. No es necesario. Hablan los hechos y los silencios, aunque el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela ha reconocido que no rehusaría el ofrecimiento de presidir de nuevo la cúpula de la Iglesia católica en España.

En la convocatoria anterior, Ricardo Blázquez resultó elegido en segunda votación, al no conseguir el arzobispo de Madrid los dos tercios necesarios para ser reelegido. La ambición de Rouco lo abandonó en el umbral de la reelección.

El acto del pasado domingo es una demostración de fuerza en clave interna. Mostró la capacidad de convocatoria que arropa al responsable de la celebración, Antonio María Rouco Varela, príncipe que aspira a recuperar el trono perdido al frente de los obispos.

Parece poco probable que Blázquez repita como presidente. El viernes dio el último aviso, el enésimo. Invitó a sus compañeros a llevar con dignidad las dificultades que encuentran en su tarea "sin echar las culpas a derechas o izquierdas". Cuenta con el aplauso de la Iglesia templada y los prelados vascos y catalanes.