Sábado, 5 de Enero de 2008

Las FARC rectifican sobre el niño

La guerrilla ahora admite que Emmanuel se encuentra recluido en un centro público de Bogotá

GORKA CASTILLO/AGENCIAS ·05/01/2008 - 12:54h
El misterioso destino del pequeño rehén Emmanuel fue desvelado ayer por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Un extravagante comunicado de la cúpula de su Estado Mayor Central, fechado el 2 de enero, reconoce que el presidente colombiano Álvaro Uribe tenía razón cuando aseguró que el niño, hijo de un guerrillero y una rehen, fue rescatado en una aldea del centro del país y puesto a disposición de una institución pública de Bogotá.
"Emmanuel no podía estar en medio de las operaciones bélicas del Plan Patriota, de los bombardeos y los combates, la movilidad permanente y las contingencias de la
selva", agrega la cúpula guerrillera en la nota difundida
por la agencia Anncol, muy cercana a las FARC.
Los rebeldes también precisan que este niño, "de padre guerrillero, había sido ubicado bajo el cuidado de personas honradas mientras se firmaba el acuerdo humanitario". No especifica si la fecha de la entrega fue en 2005, tal y como certificó el presidente colombiano el 31 de diciembre, cuando puso fin al plan diseñado por su homólogo venezolano Hugo Chávez para recibir a los tres rehenes que las FARC parecían dispuestas a liberar.
El Gobierno de Colombia reveló que el niño de cuatro años fue rescatado de una comunidad indígena que "lo tenía encerrado, solo, sin comida ni bebida", con un brazo roto, fuertes diarreas y síntomas de padecer paludismo. En su comunicado de seis puntos, las FARC niegan haber torturado al pequeño, como dice Uribe, "por principios morales y por ética revolucionaria". Al contrario. Los guerrilleros acusan al presidente colombiano de tener "secuestrado" al pequeño, y "de hacer lo mismo con
quienes lo cuidaban".
Además, recuerdan que el Gobierno, "ya secuestró las pruebas de vida que iban con destino al presidente Hugo Chávez, y de capturar y encerrar a los correos humanitarios". En esta nota, las FARC aseguran que su intención era entregar a Emmanuel, junto con su madre Clara Rojas y la ex senadora Consuelo González al mandatario venezolano.
Pese a que su credibilidad internacional tras el desenlace de este lamentable suceso se ha reducido a cero, la guerrilla garantiza que el proceso
de liberación de Rojas y de González "seguirá su curso", pues "esa es la determina-
ción de las FARC".
"Para ello", agrega la cúpula insurgente, "no le estamos pidiendo al señor Uribe ningún corredor de seguridad". Por último, solicitan a Chávez que "por encima de estas vicisitudes, mantenga viva la esperanza del canje", mediante el cual la insurgencia espera sacar a medio millar de sus combatientes de las cárceles.
Sin embargo, el líder venezolano dio la orden ayer de replegar todos los dispositivos humanitarios que aún permanecían preparados para recibir a los rehenes en tres pequeños aeródromos de territorio colombiano.
Dolor en las familias
Este comunicado era el último cabo que quedaba suelto para cerrar uno de los casos más truculentos de la sangrante historia de Colombia. La confirmación guerrillera de que la versión de Uribe era cierta cayó como un jarro de agua fría sobre las familias de decenas de secuestrados. La política del presidente Uribe desde que llegó al poder en 2002 siempre ha sido negar cualquier concesión a las aspiraciones insurgentes. Ni siquiera en el tema del intercambio humanitario.
Durante los últimos días ya se especulaba con que la tesis sobre la identidad del niño que manejaba el Gobierno de Bogotá era cierta. Horas antes, el fiscal general de Colombia, Mario Iguarán, dio a conocer que las pruebas de ADN realizadas al niño protegido y a la madre de Clara Rojas, tenían una "alta concordancia genética".
Pocos dudan de que la resolución de esta crisis profundiza el descrédito internacional de las FARC. Ayer, Carlos Lozano, un destacado analista de la izquierda colombiana, dijo que la guerrilla "queda mal parada porque estas cosas deben decirse antes, especialmente a Chávez".