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Miércoles, 29 de Septiembre de 2010

Repetir estudios en niños con cáncer, una cuestión de equilibrio

Reuters ·29/09/2010 - 20:53h

Por Amy Norton

Los estudios por imágenes que se utilizan en el tratamiento de los niños con cáncer podrían exponer a algunos a altos niveles de radiación.

Un nuevo estudio, sobre 150 pacientes pediátricos atendidos en un hospital de Canadá, aporta una primera mirada a las dosis de radiación que esos niños pueden acumular a través de distintos tipos de estudios por imágenes durante el tratamiento.

Varios estudios ya habían planteado esa preocupación en pacientes adultos, en especial por el creciente uso de la tomografía computada (CT) y tests de medicina nuclear, en los que se inyecta una pequeña dosis de material radiactivo, que a través de la sangre se concentra en los tejidos, para que cámaras especiales puedan detectarlo.

Pero la exposición es más compleja en los niños. Por un lado, los sobrevivientes a un cáncer infantil tienen alto riesgo de desarrollar un nuevo cáncer y la exposición a la radiación durante los estudios por imágenes podría aumentar aún más esa posibilidad.

Por otro lado, los estudios por imágenes son una parte necesaria del diagnóstico y el manejo de la enfermedad y todo riesgo debe compararse con el beneficio a obtener.

El equipo de Karen E. Thomas, de Hospital for Sick Children, de Toronto, revisó las historias clínicas de 150 niños atendidos en el centro oncológico del hospital desde el 2001.

Existía una gran variación de las dosis de radiación acumulada de los estudios por imágenes realizados en 5 años: desde menos de 1 a 642 mSv. La dosis promedio para el grupo era de 61 mSv; la TC y la medicina nuclear representaban casi la mitad de la exposición total.

El estadounidense promedio está expuesto a 3 mSv de radiación por año proveniente de fuentes naturales, como los rayos solares y las sustancias radiactivas en el suelo y el agua.

Un solo estudio torácico por TC expone a un niño a la misma dosis acumulada, mientras que una TC abdominal lo expondría a hasta 5 mSv.

Aun así, Thomas dijo a Reuters Health: "No queremos alarmar a los padres".

Los estudios por imágenes, destacó, son una parte necesaria del tratamiento del cáncer pediátrico y los beneficios de cada examen superan los efectos potenciales en el largo plazo sobre el riesgo de desarrollar un segundo cáncer.

Thomas indicó que se está trabajando para optimizar los protocolos de los estudios por imágenes para que los niños reciban la menor cantidad de radiación posible.

Los fabricantes de equipos de TC están desarrollando alternativas para reducir las dosis.

FUENTE: Pediatrics, online 27 de septiembre del 2010.