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Lunes, 27 de Septiembre de 2010

Fármacos para TDAH benefician a sobrevivientes cáncer infantil

Reuters ·27/09/2010 - 18:14h

Por Amy Norton

Los niños con problemas de memoria, atención y conducta después de un tratamiento oncológico podrían mejorar con un fármaco muy utilizado contra el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Los chicos que reciben radioterapia y quimioterapia orientadas al sistema nervioso central pueden desarrollar alteraciones cognitivas duraderas, además de reducir el rendimiento escolar y tener problemas de conducta.

El metilfenidato, que se comercializa con marcas como Ritalin y Concerta, pueden mejorar esos síntomas en niños con TDAH y es el fármaco que más se les receta. Pero, hasta ahora, sólo unos pocos estudios de corto plazo habían analizado sus efectos en sobrevivientes de cáncer infantil.

El nuevo estudio, publicado en Journal of Clinical Oncology, incluyó a 122 niños con problemas de atención y de aprendizaje después de recibir un tratamiento exitoso para curar un cáncer cerebral o una leucemia linfoblástica aguda (LLA), un cáncer de los glóbulos blancos.

Los autores hallaron que los niños que habían recibido metilfenidato durante un año mejoraron mucho más que el resto los problemas de atención, conducta e interacción social.

Eso no significa que el metilfenidato ayude a todos los niños con trastornos cognitivos y de conducta después de un tratamiento oncológico. Tampoco se sabe si el fármaco puede afectar el rendimiento escolar.

Las evidencias sugieren que el metilfenidato mejora la atención, la conducta y la interacción social en la mitad de los niños sobrevivientes a un cáncer, insistió la doctora Heather M. Conklin, neuropsicóloga pediátrica del Hospital de Investigación Infantil St. Jude, en Memphis, y autora principal del estudio.

Además, el equipo halló que los niños tratados con el fármaco no mejoraron más que el grupo de control en las pruebas de lectura, gramática y matemáticas. Pero eso coincide con estudios previos sobre niños con TDAH, indicó Conklin a Reuters Health.

El metilfenidato mejoró principalmente el rendimiento infantil al evaluar la atención, la concentración y la capacidad de procesar información, pero el equipo no obtuvo demasiadas evidencias de que modifique ciertas habilidades académicas.

Durante el estudio, el equipo de Conklin utilizó una batería de test estandarizados para medir la capacidad individual de mantener la atención. Además, les pidió a padres y maestros que calificaran el nivel de atención y los síntomas de hiperactividad en cada caso.

Los padres respondieron además cuestionarios sobre la conducta y la interacción social de sus hijos.

En general, los niños tratados con metilfenidato mejoraron significativamente en las pruebas de atención sostenida, en la calificación del nivel de atención que otorgaron padres y maestros, y en la calificación paterna de la conducta y la interacción social.

En la mayoría de esas áreas, la calificación promedio de los niños alcanzó los niveles del resto de los chicos de la misma edad.

En cambio, los niños del grupo de control sólo avanzaron en la calificación de la atención y las habilidades sociales que otorgaron los padres.

Para Conklin, los resultados sugieren que el metilfenidato puede ser una opción para los niños que sobreviven al cáncer.

FUENTE: Journal of Clinical Oncology, online 13 de septiembre del 2010