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Sábado, 25 de Septiembre de 2010

La consejería de autocuidado no ayuda a los cardíacos

Reuters ·25/09/2010 - 00:04h

Por Frederik Joelving

Las sesiones grupales para ayudar a los pacientes con insuficiencia cardíaca a cuidarse mejor no reduce la tasa de mortalidad más que los consejos enviados por correo, revela un estudio de Estados Unidos.

Los autores esperaban que enseñarles a los pacientes a manejar mejor la enfermedad, en la que el corazón no bombea suficiente sangre, también la reduciría.

Dos tercios de las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca se deben a que los pacientes no cumplen las recomendaciones terapéuticas, como tomar los medicamentos, reducir el consumo de sal y hacer más ejercicio.

La enfermedad afecta a 5 millones de estadounidenses y causa 300.000 muertes por año, según los Institutos Nacionales de Salud.

Según el doctor James E. Calvin, del Centro Médico de Rush University, en Chicago, los nuevos resultados no significan que hacerse cargo de la enfermedad es inútil.

"Los pacientes deben comprender su enfermedad, cómo actúan los fármacos y cómo usarlos adecuadamente", dijo Calvin, que participó del estudio.

Los autores probaron si las capacidades de autocuidado, como confiar más en los amigos y la familia o dejar los fármacos en un estante de la cocina para recordar tomarlos al preparar el desayuno, haría la diferencia.

Estudios previos no habían respaldado esa idea, pero habían sido pequeños y de corta duración. Esta vez participaron más de 900 pacientes, seguidos durante 2-3 años.

Al azar, la mitad concurrió a reuniones frecuentes, de 2 horas, durante un año, para aprender de qué se trataba la enfermedad y cómo manejarla.

La otra mitad recibió por correo los mismos consejos (de American Heart Association y disponibles en www.hearthub.org/hc-heart-failure.htm) y llamados telefónicos para conocer si habían comprendido el material.

Durante el estudio se registraron 163 muertes u hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca (40 por ciento) en el grupo con autocontrol y 171 (41 por ciento) en el otro grupo.

"La educación no dio resultado", dijo Calvin a Reuters Health, aunque sugirió que podría haber beneficiado levemente a los pacientes de bajos ingresos.

¿Por qué no funcionaron las técnicas de autocuidado? "Una explicación sería que el grupo control recibió llamados telefónicos para confirmar que había comprendido el material enviado", señala un comentario editorial publicado sobre el estudio.

Esa pequeña interacción con los profesionales superaría el contacto que los pacientes reciben fuera de los ensayos clínicos.

"Tantos tipos distintos de personas cuidan a los pacientes con insuficiencia cardíaca, desde médicos generalistas en las zonas rurales y pequeñas ciudades hasta cardiólogos desconectados de un centro médico académico o grandes hospitales", indicó Mary Knudson, que enseña en Johns Hopkins University, Baltimore.

"Estoy segura de que varía bastante la forma en que un cuidador se comunica con los pacientes", agregó Knudson, sobreviviente de insuficiencia cardíaca y coautora de Living Well with Heart Failure: The Misnamed, Misunderstood Condition (Johns Hopkins University Press, 2010).

El cuidado adecuado a menudo demanda que el paciente tome el control, sostuvo.

"Comprender la insuficiencia, conocer cuáles son los mejores tratamientos y cumplirlos son clave para el éxito. Así lo fue para mí. Encontré sola las guías nacionales de tratamiento y me di cuenta de que mis tres primeros cardiólogos no me habían indicado los fármacos básicos para tratar la insuficiencia cardíaca y prolongar la vida: un inhibidor de la ECA y un betabloqueante", recordó Knudson.

Calvin coincidió en que sus colegas, los cardiólogos, deberían cumplir mejor las guías; sólo un tercio lo hace. "Los médicos fallan tanto como los pacientes. Si el médico no le habla a un paciente sobre los fármacos y la dieta, el paciente debería buscar otra opinión", dijo.

FUENTE: JAMA/Journal of the American Medical Association.