Viernes, 4 de Enero de 2008

El heredero disidente

El controvertido y difícil papel del príncipe Carlos en la casa real británica

Lourdes Gómez ·04/01/2008 - 22:55h

El príncipe Carlos junto a su madre. REUTERS

Isabel II es, a sus 81 años, el más longevo monarca en la historia británica. Ascendió al trono en el año 1952 y avanza enfilada a superar la marca de su antepasada, Victoria, quien reinó durante seis décadas, desde 1837 a 1901. No se le conocen graves problemas de salud y, más importante aún, la reina Isabel cuenta con el apoyo y respeto indiscutibles de una amplia mayoría de sus súbditos.

En una posición más complicada se encuentra su primogénito, el príncipe Carlos. Heredero de la Corona desde los tres años, investido como príncipe de Gales en 1969, Carlos lleva toda su vida adulta buscando un papel relevante que cumplir dentro del sistema monárquico constitucional. Los actos protocolarios, que preside con mayor frecuencia para aliviar la apretada agenda de su madre, no satisfacen plenamente las ambiciones del llamado príncipe disidente.

Carlos sobresale en el campo social a través de sus fundaciones benéficas, que recaudan unos 140 millones de euros al año. La más importante, la Prince's Trust, ha ayudado a montar negocios a miles de jóvenes. Al margen de este terreno, el príncipe crea polémica. Mientras la reina calla sus opiniones, su heredero da a conocer sus ideas en un abanico de cuestiones de actualidad: desde arquitectura a cambio climático, agricultura orgánica y medicina alternativa.

Un documental de la cadena de televisión Channel 4 acusó a Carlos el año pasado de ser "excesivamente político" y de "interferir" en cuestiones de Estado. En respuesta, su secretario resaltó que no es lo mismo debatir "cuestiones de política pública" que entrometerse en "asuntos políticos".
En este aspecto, el público da la razón al príncipe. El 65% de los británicos afirma que el heredero al trono tiene derecho a airear su opinión sobre cuestiones políticas controvertidas.

Algo positivo arrojan, al menos, las encuestas acerca de un príncipe al que muchos negarían la corona. Porque Carlos no brilla por su popularidad: sólo el 37% quiere que reine y el 41% prefiere que ceda el trono a su hijo Guillermo.

Diez años después de la muerte de Diana y once desde el divorcio de los Gales, los británicos toleran de buen grado el segundo matrimonio del príncipe, pero la mayoría se opone a que su esposa Camila llegue un día a ser reina.

Subvenciones del Gobierno

Isabel II recibe una subvención gubernamental de 11,5 millones de euros para cubrir los gastos de la Casa Real y mantener a sus hijos menores y otros familiares. Ayudas adicionales se destinan anualmente al mantenimiento de palacios y de la colección real. En el último año fiscal, los gastos globales fueron de 54 millones de euros, según el informe financiero presentado ante el Parlamento británico. La reina paga impuestos sobre sus ingresos privados desde 1993.

El príncipe de Gales vive de las rentas del ducado de Cornualles, fundado en 1337 en beneficio exclusivo del heredero de la Corona. El año pasado, Carlos declaró ingresos brutos en torno a los 22 millones de euros (17 después de impuestos).

El príncipe Guillermo puede hacer uso desde junio 2007 -al cumplir 25 años- de los beneficios anuales del capital heredado de su madre, estimados en 430.000 euros. Su bisabuela le dejó una herencia de tres millones de euros y por su cargo como oficial del Ejército británico cobra unos 30.000euros al año.