Viernes, 4 de Enero de 2008

El bien de altura

Como bien sabe la FIFA, que en mayo prohibió que se disputaran partidos oficiales a más de 2.500 metros de altitud, el fútbol en ciudades como La Paz, a 3.700 metros, puede ser un calvario para selecciones procedentes de países situados al nivel del mar.

PÚBLICO.ES ·04/01/2008 - 20:58h

Como bien sabe la FIFA, que en el pasado mes de mayo prohibió que se disputaran partidos oficiales a más de 2.500 metros de altitud, jugar al fútbol en ciudades como La Paz (Bolivia), a 3.700 metros, o Quito (Ecuador), a 2.800, puede ser un calvario para muchas selecciones
procedentes de países situados al nivel del mar.

Por primera vez, un estudio ha cuantificado la ventaja de la que disfrutan las selecciones de los países más elevados cuando se enfrentan en casa a otras procedentes de países situados a menor altitud, que puede traducirse en una diferencia de 0,5 goles a favor por cada 1.000 metros de altitud adicionales. La investigación revela también que esta diferencia se mantiene, aunque reducida, cuando estos equipos juegan de visitantes en países de menor altitud. En cualquier caso, a medida que aumenta la diferencia de altitud, las selecciones de países elevados meten más goles y encajan menos.

El estudio, realizado por el investigador de la Universidad de Oxford (Reino Unido) Patrick McSharry, se basa en el estudio de los resultados de 1.460 partidos oficiales jugados por las selecciones de diez países suramericanos entre 1900 y 2004. Según sus conclusiones, que publica la prestigiosa revista British Medical Journal, países como Bolivia, Ecuador o Colombia parten con una ventaja de base cuando se enfrentan a combinados de países como Brasil, Argentina o Uruguay, aunque el resultado final esté influido también por otros factores como la calidad de los jugadores.

La investigación revela que, entre dos equipos de países de altitudes similares, como Argentina y Uruguay, el local tiene un 53,7% de posibilidades de ganar (con una diferencia de 0,7 goles de media) por el mero hecho de jugar en casa. Sin embargo, este porcentaje aumenta hasta el 82% si hay una diferencia de altitud de 3.695 metros, como ocurriría en un partido Bolivia-Brasil, y baja hasta el 21% en el caso contrario (Brasil-Bolivia).

La razón de esta ventaja es clara, según explicó a Público el autor de la investigación: "la diferencia en el consumo de oxígeno entre los jugadores habituados a la altitud y los que proceden de lugares más cercanos al nivel del mar, que tienen dificultades para aclimatarse. La reducción de la proporción de oxígeno a altitudes elevadas, unida al frío y a una mayor deshidratación, puede causar dificultades para respirar, dolores de cabeza, náuseas, vértigos y fatiga. Jugar al fútbol a una determinada altura puede empeorar estos síntomas, haciendo difícil que los jugadores puedan rendir al máximo nivel".

Según McSharry, "todavía está por ver la respuesta de la FIFA ante esta realidad", ya que la actual prohibición se ciñe a los riesgos que para la salud de los jugadores puede tener jugar a una altitud elevada. No obstante, como también otros factores, entre ellos la temperatura, pueden influir en los resultados, el autor del estudio se conformaría con que el organismo rector del fútbol "hiciera posible que los jugadores contaran con más tiempo de aclimatación antes de los partidos en lugares de altitud elevada"