Viernes, 4 de Enero de 2008

El mensaje de cambio de Obama y el conservadurismo de Huckabee cuajan en Iowa

EFE ·04/01/2008 - 08:05h

EFE - Combo de fotografías de archivo que muestra al senador por Illinois y candidato Demócrata estadounidense a la presidencia Barack Obama y el ex gobernador de Arkansas y candidato republicano estadounidense a la presidencia Mike Huckabee.

El mensaje de cambio y esperanza del demócrata Barack Obama y las credenciales conservadoras del republicano Mike Huckabee convencieron hoy a los votantes de Iowa, que se decantaron por ellos para la candidatura presidencial.

Sus personalidades y discursos encarnan lo que una participante en los "caucus" de Iowa -reuniones asamblearias que inauguran el proceso de selección de candidatos de cada partido a la presidencia- describió hoy como "dos mundos separados" que conviven en universos paralelos en el extenso territorio estadounidense.

El universo Obama engloba a un grupo variopinto, al que une el deseo de cambio y la oposición a la actual administración del republicano George W. Bush.

Dotty Thurston, una seguidora de Obama de 55 años que se reconvirtió de republicana en demócrata por su desilusión con la actual Casa Blanca, no dudó en calificar hoy a Bush como un presidente "devastador".

Huckabee, por su parte, ejerce un efecto imán sobre los sectores más conservadores de la sociedad estadounidense, que se oponen al aborto, el matrimonio gay y, en algunos casos, a la teoría de la evolución de Darwin.

Al igual que el demócrata John Edwards, el ex pastor baptista ha recurrido con frecuencia a un discurso populista crítico con la voracidad corporativa y la avaricia de Wall Street.

Ese mensaje se aleja de la tradicional relación amistosa entre los republicanos y el mundo empresarial y podría presentar un desafío en los próximos meses si su candidatura sigue cobrando peso.

El ex gobernador de Arkansas saca a menudo a colación los elevados precios de la gasolina y contrasta los congelados sueldos de los trabajadores estadounidenses con los estratosféricos emolumentos de los altos directivos.

"Lo que un presidente necesita entender es que lo que es bueno para la economía estadounidense necesita ser bueno para todos los estadounidenses", dijo durante un discurso de Fin de Año.

Huckabee tampoco duda en comparar sus orígenes humildes -fue el primero en su familia en completar la educación secundaria- con la privilegiada vida de su principal rival: el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney.

"Si la política se va a limitar nada más que a quién tiene más dinero, entonces no tenemos una presidencia, tenemos una plutocracia y bien podríamos ponerla en eBay y venderla al mejor postor", dijo el miércoles en un discurso electoral.

Independientemente de lo que ocurra en el futuro, el diario "The Wall Street Journal" señalaba este jueves que su mensaje económico y el de Edwards pueden seguir resonando en la campaña.

Por lo demás, su victoria y la de Obama han puesto de manifiesto no sólo sus fortalezas, sino los puntos débiles de sus rivales.

La reunión hoy en una iglesia de Des Moines, capital del estado de Iowa, en la que se dieron cita unos 400 votantes registrados con el Partido Demócrata para decantarse por sus favoritos, dejó en evidencia, por ejemplo, los escollos a los que hace frente la senadora demócrata Hillary Clinton.

Durante la citada reunión, los votantes se suman a uno de los políticos en liza y tienen la posibilidad de cambiar de aspirante si no están seguros sobre su opción o éste no reúne los votos necesarios de al menos un 15 por ciento del total.

Catherine Wittmack fue una de las que cambió de parecer durante el encuentro.

La joven de 29 años comenzó apoyando a Hillary y acabó por respaldar a Obama.

"Mi temor es que Hillary es un personaje muy polarizador que no gusta a mucha gente", explicó Wittmack a Efe, quien añadió que Obama, por el contrario, ofrece una perspectiva "fresca" y conciliadora.

Sus temores se repitieron entre varios de los asistentes.

En el bando republicano, la victoria de Huckabee pone de manifiesto los desafíos que afronta Romney, cuyos principios no acaban de convencer a un electorado conservador que contempla con desconfianza sus cambios de opinión sobre el aborto o los matrimonios entre parejas del mismo sexo.

Los perdedores insistieron hoy en que la batalla por la Casa Blanca no ha hecho más que empezar y que queda mucho camino por delante antes de que en noviembre próximo los votantes elijan al próximo presidente de EEUU.