Viernes, 4 de Enero de 2008

La victoria de Iowa afianza las aspiraciones de Obama

Batacazo para Hillary Clinton, que termina tercera, detrás del ex senador John Edwards.

ISABEL PIQUER ·04/01/2008 - 07:12h

El demócrata Barack Obama y el republicano Mike Huckabee. REUTERS

Nadie pensaba que un candidato negro podría ganar en un estado tan blanco como Iowa. Pero Barack Obama contradijo todos los pronósticos y el jueves por la noche arrasó en los caucus de este estado, la primera etapa hacia la nominación de su partido en las elecciones presidenciales del próximo noviembre. La victoria de Obama fue tan contundente como la derrota de Hillary Clinton, que quedó en tercer lugar tras el ex aspirante a vicepresidente, John Edwards.

Obama ayer por la mañana ya estaba haciendo campaña en New Hampshire, cuyas primarias se celebran el próximo martes. Tiene tres días para confirmar su ascenso y asentar su candidatura en el largo y agotador proceso hasta la convención demócrata en verano.

Promete ser una lucha encarnizada. Iowa le ha dado una clara ventaja, el 37,6% frente al 29,7% de Edwards y un sorprendente 29,5% para Clinton. Pero aún queda mucho camino por delante. Al fin y al cabo, el jueves, pese a una alta participación para este pequeño estado, sólo votaron 220.000 personas.

Parecían muchos más cuando Obama salió a saludar a los suyos en el Hy-Vee Hall de Des Moines. "Habéis hecho lo que los cínicos dijeron que nunca podríais hacer. Habéis hecho lo que América puede hacer este año, en 2008, como una sola nación, un solo pueblo. Ha llegado la hora del cambio", dijo un candidato entusiasmado y más presidencial que nunca, rodeado de su mujer, Michelle, y sus dos hijas.

Fue un discurso, si no histórico, al menos increíblemente apasionado e inspirado que desató olas de fervor y aplausos, y emocionó incluso a los comentaristas políticos más veteranos. Todos tenían la impresión de vivir un trozo de historia. "Este es el día en que empezó todo", lanzó Obama.

 

 

¿Qué pasa ahora? Clinton debe superar el bache como sea. Está claro que su mensaje no ha calado. Lo más preocupante para su campaña es que Obama se ha llevado el codiciado voto independiente, 57% del voto joven y sobre todo ganó a Hillary en el voto femenino, el pilar del edificio electoral de la candidata, con un 35% frente a 30% .
"Estoy lista para el resto de la campaña y estoy lista para ser la primera", dijo, sin desanimarse, flanqueada por su marido, Bill, y la ex secretaria de Estado, Madeleine Albright. "Mi intención siempre ha sido emprender una campaña a nivel nacional".

De momento, Clinton tiene una pequeña ventaja de siete puntos en New Hampshire. Pero el fenómeno Obama está tomando proporciones inesperadas, gracias en parte a la extensa cobertura mediática de los últimos días y el fervor de sus fieles.

El margen de maniobra es muy escaso. Normalmente los candidatos tienen unas semanas para matizar sus estrategias entre las dos primeras citas. Pero este año, la carrera por empezar las primarias ha comprimido el calendario y nadie sabe muy bien cómo afectará los resultados.

 

Cambio en Washington


El gran tema de esta campaña es el cambio: cambio generacional, cambio en Washington, cambio en la crispación política y la ex primera dama, que usa su experiencia en la Casa Blanca como plataforma electoral -"puedo trabajar desde el primer día"- no ha sabido entusiasmar a la base demócrata pese a contar con el respaldo del aparato del partido. "¿Habéis echado de menos a los Clinton?" reza una de sus pegatinas, "Devolvedles a Washington". Este es un mensaje que no gusta a todos.


Queda John Edwards. "Gracias por el segundo puesto", dijo el candidato, repitiendo la misma frase de hace cuatro años, cuando Iowa le puso detrás de John Kerry. Su resultado le da algo de oxígeno, pero no tiene suficientes medios para luchar contra las apisonadoras de Obama y Clinton, aunque no hay que descartarle todavía, Edwards es un gran luchador y sólo se dará por vencido si no tiene más remedio.

 New Hampshire será sin duda una prueba más importante que Iowa, cuya población no representa la diversidad del resto de Estados Unidos. El diminuto estado de la costa este, muy cerca de Boston, cuenta con una mina de votos que hasta ahora se ha volcado con Obama: los independientes. Pueden darle una nueva victoria y el empujón definitivo hacia la nominación o por el contrario mantener el suspense.


Obama espera seducir a los indecisos y a los demócratas conservadores que han votado republicano. Sabe que Clinton despierta un auténtico odio entre los conservadores y Edwards es demasiado anti-sistema. "Debemos superar las diferencias entre los estados rojos (republicanos) y los azules (demócratas) y volver a ser los Estados Unidos de América", dijo en su discurso de Des Moines, un discurso que
repitió ayer en su primer día en New Hampshire y que volverá a repetir hasta que lesalgan las cuentas.

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