Jueves, 3 de Enero de 2008

Abrazos y emoción para recibir a las dos cooperantes secuestradas

ARTURO DÍAZ / ISABEL COELLO ·03/01/2008 - 22:25h

REUTERS - Mercedes García, la doctora leonesa secuestrada en Somalia donde trabajaba para Médicos sin Fronteras, saluda a la prensa a su llegada el 3 de enero a la base aérea de Torrejón de Ardoz, Madrid.

Por fin, ya están aquí. Con unas sonrisas que no les cabían en la cara a pesar del cansancio, la médico leonesa Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauzá, secuestradas durante una semana en la región somalí de Putlandia, aterrizaron a las 20.30 horas de ayer en la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid.

Pese al susto, García ya ha expresado su intención de volver “cuanto antes” a Somalia.Tras salir de Bosaso, el lugar donde las dos cooperantes de Médicos Sin Fronteras habían sido liberadas por la mañana, el vuelo del Falcon 900 del Ejército del Aire hizo dos escalas: en Addis Abeba, capital de Etiopía y en El Cairo (Egipto).  

Lo primero, la familia

Primero que nada, antes de descender del avión, las cooperantes se reunieron con sus familiares durante unos minutos. Esperaban a las mujeres los hermanos de Mercedes con sus esposas y sobrinos y una familiar de Bauzá que reside en España desde hace años. También un psicólogo de la organización humanitaria subió para conocer su estado desde el primer momento.

Finalmente bajaron del avión acompañadas por la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, que no quiso pronunciarse sobre el secuestro al igual que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y otros altos cargos del Gobierno que las saludaron junto a la escalerilla del avión.

La demostración más palpable de la emoción que estaban viviendo fueron los saltos de alegría que dio Mercedes García cuando se abrazó a la directora de Médicos sin Fronteras en España, Paula Farias. En ese momento se giró para saludar a la prensa, aunque tampoco quiso pararse a contar su experiencia.

El que sí habló fue el embajador argentino en Madrid, Carlos Bettini, que, tras anunciar que Bauza tenía planeaba partir ayer mismo a Buenos Aires, calificó a las dos mujeres de “valientes representantes de una vocación humanitaria digna de ejemplo para todos”.

Trabajaban en un país tan grande como España, con 9,12 millones de habitantes y en permanente conflicto.

El diplomático aseguró que el fin del secuestro de las dos mujeres en uno de los países más pobres del mundo (su producto interior bruto per cápita ronda los 400 euros cuando el de España anda por los 23.000) se debe, según dijo Bettini, “ a la influencia política del Gobierno de España en la zona”.

CLAVES

Españoles en riesgo

59 compatriotas trabajan en áreas de conflicto

Médicos sin Fronteras (MSF), organización fundada en 1971, a partir de la experiencia de varios médicos franceses en el genocidio de Biafra, tiene destacado a 59 españoles en áreas en conflicto y en otras que acaban de salir de ellos. En estas situaciones, controlar lo más posible la seguridad de los empleados es clave para trabajar. Las normas de seguridad son generales pero se adaptan a cada país en concreto.


Somalia

Paradigma de la peligrosidad para MSF

Carlos Ugarte, responsable de Relaciones Externas de la ONG, asegura que es el único país donde  sus miembros se desplazan con escolta armada. MSF trabaja en ese país desde hace 16 años. “Si hay algún país paradigmático en cuanto a extremar la seguridad, ése es Somalia, afirman los responsables de MSF.


Neutralidad

Protegidos por un logo en una camiseta blanca

El no decantarse jamás por ninguna de las partes en conflicto portege a los cooperantes de Médicos sin Fronteras. Por eso la población les acepta. Ésto y la camiseta “con el monigote rojo” que les distingue de otros grupos y ONG, son las dos patas sobre las que descansa su seguridad. En el caso de las dos cooperantes secuestradas en Somalia, la población a la que asistían se manifestó para exigir su protección. Si dejan de ser percibidos como neutrales dejan el país porque por muchas precauciones que tomen “irán a por ti”, añade Ugarte.


Claridad

La confusión de roles no contribuye a la seguridad

“El término humanitario se ha puesto de moda y se usa para cubrir la inacción política. Ahora, hasta los ejércitos salen en misión humanitaria, por ejemplo. Esto repercute en nuestra seguridad”, afirma Ugarte. MSF dejó Afganistán en 2004 tras el asesinato de cuatro de sus empleados: “Allí, los mismos aviones que tiraban alimentos por la mañana, lanzaban bombas por la tarde y octavillas por la noche”.


Desplazamientos

Precauciones para los momentos más expuestos

Se sale en grupos de dos coches, ambos equipados con radios VHF y HF conectadas con la base, donde siempre hay alguien de guardia. Se fijan determinados momentos de contacto obligado por radio para confirmar que todo sigue bien. También se informa cuando se llega o se sale del destino. Hay un coche de reserva en la base para el caso de que se produzca una avería o cualquier otra incidencia en la caravana.


Saber qué pasa

Los empleados locales son fundamentales

Conocer la situación del país día a día es básico para decidir cómo actuar y planear los movimientos. El personal nativo es el que mejor conoce el lugar y son los que tienen más referentes para interpretar la gravedad de determinados acontecimientos políticos o ciertos disturbios. En caso de duda, no se sale de los locales de la organización humanitaria, apunta Ugarte.


Reemplazos

Rotación de los expatriados

Los empleados de MSF que llegan a la zona de conflicto desde otros países trabajan sólo de tres a seis meses en estas áreas. Esto es así porque debido a la inseguridad reinante apenas pueden salir de la residencia que tienen asignada. La casa es también muy amenudo la oficina y no se puede salir de ella ni para tomar una cerveza. Esto ayuda a aminorar el riesgo de incidentes pero fatiga mucho si este encierro de los trabajadores extranjeros se prolonga en el tiempo.