Jueves, 3 de Enero de 2008

Argelia en estado de alerta máxima tras el atentado suicida en Cabilia

EFE ·03/01/2008 - 18:30h

EFE - Policías y expertos en explosivos inspeccionan el lugar donde se registró un atentado con bomba en la localidad de Naciria, a 120 kilómetros al este de Argel, Argelia, ayer 2 de enero.

Ya fuertemente desplegados desde hace semanas, los distintos cuerpos de seguridad de Argelia se encuentran hoy en estado de alerta máxima después del atentado suicida de ayer en Naciria, en Cabilia, y las medidas cautelares se han reforzado notablemente.

A primeras horas de la mañana de ayer un suicida al volante de una furgoneta cargada de explosivos se lanzó contra la comisaría del pueblo de Naciria, en la provincia de Bumerdes en Cabilia y detonó la carga que mató a cuatro policías y causó heridas a más de 20 personas, entre civiles y policías.

La explosión además ocasionó impresionantes daños materiales a los edificios cercanos a la comisaría.

El jefe de Policía, el coronel Ali Tounsi, quien acudió rápidamente al lugar de los hechos para informarse de la situación, reafirmó la voluntad del Estado de "combatir sin descanso" al terrorismo.

Desde los primeros minutos, los servicios de seguridad han atribuido el atentado, el primero de este tipo del año 2008, a la organización terrorista Al Qaeda por el Magreb Islámico (AQMI), dirigido por Abdel Droukel, alias Abdelwadoud.

Las sospechas pronto fueron confirmadas, ya que hacia el final del día esta organización reivindicó el ataque en un mensaje difundido por la cadena de televisión al arabia.

El mensaje en cuestión precisó que la acción fue llevada a cabo por un tal Abou Abdalah, con la furgoneta cargada de 500 kilos de explosivos.

Temiendo nuevos ataques parecidos, las autoridades locales, sobre todo las de Cabilia, han decidido reforzar aún más las medidas preventivas, especialmente en las inmediaciones de las instalaciones de seguridad.

Puntos de control han sido instalados cerca de casi todos los cuarteles y comisarías de los pueblos de Boumerdes, Tizi Ouzou y Bouira y barreras han sido colocadas en casi todas las carreteras consideradas de importancia.

Las medidas se han centrado en la región de Cabilia porque es en esta parte del país donde la actividad de los comandos de AQMI es más intensa.

Las informaciones que manejan los servicios secretos indican que el cuartel general de Droukel se encuentra en el denso e impenetrable chaparral de Boumerdes y que las diferentes ramas de la organización está dispersadas por todos los macizos forestales de la zona.

Además, según los testimonios de los habitantes de la región, el Ejército ha bombardeado intensamente puntos determinados del chaparral, apenas unas horas después del atentado suicida.

Como en Cabilia, las fuerzas de seguridad están en un estado de máxima movilización en la capital, especialmente en los sectores considerados problemáticos y que podrían suponer blancos potenciales para los suicidas de Al Qaeda.

Las patrullas a pie se han multiplicado en los últimos días y se han instalado barreras en las proximidades de las legaciones diplomáticas y los ministerios.

Las camionetas y los furgones están sistemáticamente recorriendo la ciudad mientras que los controles de identidades se han impuesto rigurosamente para todos los conductores de vehículos con un comportamiento sospechoso.

Este despliegue es más visible en los alrededores del palacio presidencial, donde se ha prohibido la circulación por las calles para evitar cualquier riesgo.

Las autoridades temen una repetición del escenario del pasado 11 de diciembre tras las informaciones difundidas por la prensa local sobre el robo por desconocidos en la periferia inmediata de Argel de tres camiones, que podrían servir para cometer atentados suicidas.

El 11 de diciembre, un doble atentado suicida fue lanzado contra la legación de la ONU y las sedes del Tribunal Supremo y del Consejo Constitucional, en el que murieron 41 personas, incluidos 17 empleados de la ONU, y casi 180 personas fueron heridas.

El actual ciclo de atentados suicidas se inició el 11 de abril de 2007 con dos ataques, uno contra el Palacio del Gobierno y el otro contra una comisaría, en que murió una treintena de personas.