Jueves, 3 de Enero de 2008

Aplazada la protesta en Nairobi mientras piden una mediación internacional a la crisis de Kenia

EFE ·03/01/2008 - 10:30h

EFE - Un miembro de la tribu Masai que trabaja como guardia de seguridad observa el incendio provocado ayer en un edificio de Kisumu, Kenia.

Los dirigentes del movimiento opositor keniano tuvieron que aplazar la gran manifestación prevista para hoy en Nairobi debido al bloqueo policial, mientras piden una mediación internacional a la crisis postelectoral que afecta al país.

Por su parte, el Fiscal General del Estado reclamó una investigación independiente para asegurar que los escrutinios se realizaron de forma transparente.

El Movimiento Democrático Naranja (ODM) de Raila Odinga se vio obligado hoy a suspender la marcha pacífica con la que la oposición pretendía protestar contra el resultado de las elecciones generales celebradas el pasado 27 de diciembre.

La masiva presencia policial y el uso de gases lacrimógenos y cañones de agua contra los que pretendían alcanzar el parque Uhuru, lugar donde había sido programada la concentración, hicieron congelar la protesta hasta el próximo martes 8 de enero.

Pese a la nueva fecha establecida por el ODM, algunos medios locales, como el periódico The Nation, afirman que la manifestación podría tener lugar mañana.

La tensión y los disturbios se desataron en Kenia el sábado pasado, tras conocerse los resultados de los comicios que otorgaron la victoria al presidente en funciones Mwai Kibaki, jefe de filas del Partido de Unidad Nacional (PNU).

El ODM asegura que Kibaki fue proclamado vencedor en las urnas con un millón de votos fraudulentos y la misión de los observadores de la Unión Europea ha puesto en duda la credibilidad del escrutinio que dio como vencedor a Kibaki.

William Ruto, Norman Nyagah y Najib Balala, tres de los cinco miembros del llamado Pentágono, la cúpula ejecutiva del ODM, iniciaron a las 14.00 hora local (11.00 GMT) una marcha que pronto anularon debido a los numerosos controles policiales que intimidaban a los manifestantes.

En la barriada de Kibera, feudo de Odinga, los seguidores del líder opositor ni siquiera pudieron salir de sus casas debido a los disparos efectuados por las fuerzas de seguridad.

En la manifestación no se encontraba el propio Odinga, que prefirió dirigirse a la morgue de Nairobi para comprobar el número de muertos registrados en los últimos siete días, que según fuentes oficiales alcanza los 300 en todo el país.

Por la mañana los dirigentes del ODM se reunieron con el arzobispo surafricano Desmond Tutu, que viajó a Kenia para "apoyar a sus hermanas y hermanos en un momento complicado donde se están cometiendo atrocidades", dijo Tutu.

Acto seguido los líderes del ODM ofrecieron una conferencia de prensa en la que aceptaron una mediación por parte de la comunidad internacional para tratar de poner fin al conflicto político y étnico desatado debido a las irregularidades cometidas durante el recuento, denunciadas por la oposición y la Unión Europea y reconocidas por la Comisión Electoral de Kenia.

William Ruto declaró que el hombre elegido por el ODM era el antiguo Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, pero que aceptaron el candidato propuesto por Estados Unidos, el actual presidente de Ghana y de la Unión Africana, John Kufuor.

Sin embargo Ruto explicó que "Kufuor no había podido aterrizar en Nairobi porque el gobierno de Kibaki se opuso argumentando que en Kenia no hay crisis".

La Unión Africana había anunciado para ayer la llegada de Kufuor en Nairobi, acompañado por el jefe de la Comisión para la Paz y la Seguridad de la organización, Said Djinnit, pero su visita fue cancelada sin que se hayan dado explicaciones oficiales.

Ruto también denunció la visita realizada por Kibaki a su homólogo ugandés, Yoweri Museveni, hace dos días, en la que el presidente keniano aseguró, según palabras de Ruto, que "la población de Kenia había aceptado el resultado de los comicios".

Por su parte, el Fiscal General del estado, Amos Wako, pidió la apertura de una investigación con carácter urgente para verificar la transparencia del recuento, como ya pidió ayer el presidente de la Comisión Electoral, Samuel Kivuitu.

Desde el principio del recuento el ODM acusó al PNU de amañar los comicios para otorgar el triunfo a Kibaki, que al final se impuso con una ventaja de un millón de sufragios sobre el favorito Odinga.

Tanto el ODM como el PNU siguen enviando mensajes de paz al tiempo que se acusan mutuamente de ser responsables de la explosión de violencia que azota a uno de los países considerado más estable de África.

En la capital la situación sigue en punto muerto, con el centro de la ciudad cortado al tráfico, un espectacular dispositivo de seguridad y la mayoría de las tiendas y comercios cerrados pese a tratarse de un día laboral.

En el resto del país la situación es distinta. En Eldoret y Nakuru, al oeste de Nairobi, prosigue el éxodo de familias de la etnia kikuyu, a la que pertenece el presidente Kibaki.

Miles de personas fueron trasladadas en convoyes militares hasta las comisarías y cuarteles donde buscaron refugio después de perder sus bienes y casas a manos de bandas armadas de la etnia luo, a la que pertenece Odinga, enfurecidas por los resultados de las elecciones.

Además, la circulación de camiones desde Mombasa, la segunda ciudad más importante de Kenia, es prácticamente inexistente, lo que ha reforzado la penuria de alimentos y productos básicos.