Jueves, 3 de Enero de 2008

Bové en huelga de hambre para pedir la prohibición cultivo maíz transgénico

EFE ·03/01/2008 - 11:59h

EFE - El candidato antiglobalización Jose Bove introduce su voto durante la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia en PIierrefiche du Larzac, Francia, el 22 abril del año pasasdo.

El líder antiglobalización francés José Bové comenzó hoy una huelga de hambre para forzar al Gobierno a prohibir el cultivo de un maíz genéticamente modificado.

"Desde anoche ya no me alimento", declaró el ex portavoz del sindicato Confederación Campesina y ex candidato al Elíseo a la emisora "RTL".

Bové exige al Gobierno que active la cláusula de salvaguarda que permite a un Estado de la Unión Europea (UE) prohibir el cultivo de una planta genéticamente modificada (OGM), aunque esté autorizada por Bruselas.

Se trata del maíz Mon 810, del grupo estadounidense Monsanto, que es actualmente el único maíz genéticamente modificado cultivado en Francia.

Bové, al que acompañan en su protesta una quincena de personas en París, pondrá fin a su acción si el Gobierno envía a Bruselas una carta que invoque la cláusula de salvaguarda y le suministra "una prueba material" de que lo ha hecho.

"Esta carta debe salir de París y llegar a Bruselas. En ese momento pararemos esta huelga de hambre y espero que sea lo más rápidamente posible", explicó.

Reprochó al Gobierno conservador no haber "cumplido la promesa hecha ante la Asamblea Nacional" (cámara de los diputados), es decir, "activar la cláusula de salvaguarda para establecer una verdadera moratoria sobre los OGM pesticidas".

Bové dijo que las conclusiones del llamado "Grenelle del medio ambiente", un debate nacional que implicó a diversos sectores, dejaron claro que se iba a aplicar esa cláusula en materia de OGM.

"Si en este tema no se avanza, el 'Grenelle del medio ambiente' será una cáscara vacía", advirtió.

La decisión del Gobierno sobre la cláusula está pendiente de que la Alta Autoridad sobre los OGM emita una recomendación científica.

Un país de la UE que quiere activar una cláusula de salvaguarda debe acompañar su petición con un informe científico que demuestre que hay un riesgo o muchas incógnitas sobre la inocuidad de los OGM.