Jueves, 3 de Enero de 2008

Practica Yoga cálido

Desde 2003 es posible practicar bikram , un yoga más potente e importado de San Francisco, en Madrid y Barcelona

 

RAQUEL PAJÍN ·03/01/2008 - 10:58h

Dejar atrás el crudo invierno y los prejuicios es inmediato al cruzar el umbral de la escuela de Bikramyoga de Lucía Kelley en Madrid (también tienen sede en Barcelona). Una bofetada de calor obliga.

Durante 90 minutos, nuestro cuerpo sudará la gota gorda realizando 26 posturas en una sala caldeada a 40 grados. Cuando se acaba la sesión hasta la ropa interior está mojada.

Éste es un yoga para campeones, tremendamente físico. Los principiantes pueden darse por satisfechos si logran seguir la clase hasta el final sin pausa, sin marearse y sin perder la sonrisa.

La primera vez es como moverse cual astronauta en una atmósfera pesada y densa. Se puede hasta masticar el oxígeno. “Vienen muchos chicos quizás porque es una variedad muy cañera”, aclara Alison Smith, una de las profesoras del centro.

Ya las conversaciones previas en el vestuario delatan a los adictos a este yoga cálido: son bailarines, actores, personas que necesitan por su profesión estar muy conectadas a la psicomotricidad de su cuerpo. Pero no es un centro elitista. Su público incluyea cualquiera con ganas de vivir más despierto.

La práctica regular del yoga inventado en San Francisco por Bikram Choudhury –e importado a España por la estadounidense Kelley en 2003– mejora mucho la capacidad de concentración. A base de caer de bruces la primera media hora los alumnos aprenden a escuchar a su cuerpo, a prestarle atención, a vivir en el presente y atar en cortosu cabeza occidental, siempre en otro sitio adelantando acontecimientos.

Las agujetas también hablan. De repente se instalan en rincones desconocidos, reconquistando nuestro cuerpo. “Muchas personas vienen con la idea de perder peso, tonificar sus partes blandas, y descubren mucho más”. Descubren la profundidad delyoga, “un masaje a fondo de los órganos internos, querecoloca por dentro los tendones, articulaciones y músculos”, aclara Alison.

Con este saunayoga no se adelgaza, se llega a un equilibrio. Quien tiene que perder peso lo pierde, quien tiene que ganarlo lo gana. Alison confiesa que era una chica más bien enclenque cuando empezó a practicar yoga en Edimburgo.

Luego se mudó a Londres y el bikram se cruzó en su camino. Y añade con su voz de caramelo escocés: “Antes tenía los brazo flaquitos y ahora he ganado peso donde quería ponerlo, he desarrollado mi parte superior, ando más derecha”.

Cuerpos fibrosos

El bikram modela un contorno más fibroso y la humedad previene las arrugas. Es recomendable para quienes sufren desviaciones en la columna vertebral y para mejorar la circulación sanguínea de embarazadas. El calor no es un enemigo.

Ayuda a evitar lesiones haciéndonos más flexibles. Es una oportunidad de oro para aquellos traumatizados con sus clases de ballet o gimnasia rítmica para dejar de ser los patitos feos.

Con el bikram, si se es constante, tocarán con su frente la rodilla. Además, en esta escuela no hacen niveles: cada uno aprende a su propio ritmo. Ofrecen clases bilingües en español e inglés. “Muchos de nuestros alumnos son extranjeros, y probaron el bikram en su país”.

Al igual que los profesores: Steven es irlandés, Marisol es peruana, Alison escocesa y Lucía estadounidense. Hace cinco años, Kelley cambió el sol californiano por el nuestro, y desde entonces los duros días de invierno han dejado de ser tan fríos.