Jueves, 3 de Enero de 2008

Ni el Gobierno español ni el argentino pagaron rescate por las dos cooperantes liberadas

EFE ·03/01/2008 - 08:16h

EFE - La médico española Mercedes García (i) y la enfermera argentina Pilar Bauzá (d), a su llegada a un hotel de la ciudad somalí de Bosaso, tras quedar liberadas después de permanecer secuestradas una semana en la región de Puntlandia.

Ni el Gobierno español ni el argentino han pagado rescate alguno por la liberación de las dos cooperantes de Médicos sin Fronteras -la española Mercedes García y la argentina Pilar Bauza-, que tras siete días de angustia e intensas gestiones diplomáticas han recuperado su libertad.

El ministro español de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y su homólogo argentino, Jorge Taiana, han negado cualquier tipo de pago por la puesta en libertad de ambas mujeres, secuestradas por un grupo de hombres armados en la localidad de Bosaso (Puntlandia, Somalia) el 26 de diciembre.

Con muestras de cansancio, las dos integrantes de la sección española de Médicos sin Fronteras (MSF) se han presentado ante los periodistas junto a altos funcionarios del Gobierno regional de Puntlandia y diplomáticos que han seguido de cerca las gestiones.

Ninguna de ellas, que gozan de un buen estado de salud, ha hecho declaraciones y se han retirado a descansar en un hotel de Bosaso.

La secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, llegó a Nairobi para acompañar en el viaje a España a la médica Mercedes García y a la enfermera Pilar Bauza, que está previsto aterricen hoy en Madrid entre las 19.00 y 20.00 horas.

En rueda de prensa celebrada en Córdoba, Moratinos ha explicado que los responsables del secuestro buscaban "el protagonismo social y político" en Somalia, y ha confesado que el 31 de diciembre ha sido "una de las experiencias diplomáticas más intensas" que ha vivido.

Moratinos ha podido hablar por teléfono con Mercedes García, quien le ha expresado su intención de volver a Somalia "cuanto antes" tras visitar a su hermano y a su cuñada en León.

Precisamente, las campanas de la iglesia de Cuadros (León), del que es vecina García, han sonado como muestra de alegría del pueblo por su liberación y la de compañera argentina.

Uno de los artífices del feliz desenlace, el embajador de España en Kenia, Nicolás Martín Cinto, ha insistido hoy a los periodistas en la ciudad de Bosaso en que no se ha abonado rescate -los secuestradores exigían, según fuentes no oficiales, 250.000 dólares-, operación a la que también se habían negado siempre las autoridades de Puntlandia.

Desde ayer, Bosaso era un hervidero de rumores, sin confirmación oficial, que apuntaban hacia la posibilidad de que el final del secuestro se podría producir mismo.

La liberación se conoció al final de una reunión que mantuvieron en un edificio gubernamental de Bosaso altos funcionarios y personas vinculadas con los secuestradores.

El primero que dio a conocer la noticia fue el ministro de Comercio, Abdisamad Yusuf Mohamed, al final de ese encuentro.

Poco después, el anuncio era confirmado desde Madrid por Asuntos Exteriores y desde Buenos Aires por la cancillería argentina.

Hasta el momento no ha trascendido ningún detalle de cómo se produjo exactamente la liberación de las cooperantes.

El 26 de diciembre las dos mujeres fueron llevadas a la fuerza por un grupo de personas armadas cuando se dirigían en el vehículo de la organización al centro nutricional donde MSF atiende a unos 7.000 niños menores de cinco años que sufren algún grado de desnutrición, en la localidad de Bossaso.

Estos niños forman parte de un colectivo de unas 25.000 personas que viven en 19 campos de desplazados en el área.

MSF ha expresado su indignación por el secuestro de las dos mujeres, entre otras causas porque es "también el secuestro de la acción humanitaria independiente".

La presidenta de esta organización médica humanitaria, Paula Farias, ha recordado además que "Somalia sufre un olvido que no hace más que acrecentar el sufrimiento de sus habitantes. En los países donde hay acción humanitaria, el nivel de violencia puede ser muy alto".

Médicos sin Fronteras ha trabajado de manera continuada en Somalia durante más de 16 años y, actualmente, da asistencia médica en once regiones del país.

Hay alrededor de 60 trabajadores internacionales y más de 800 trabajadores locales en Somalia llevando a cabo más de 300.000 consultas ambulatorias e ingresando a unos 10.000 pacientes cada año.