Jueves, 3 de Enero de 2008

El año 2007 fue uno de los más sangrientos para la ONU, con 42 bajas

EFE ·03/01/2008 - 01:13h

EFE - El peor golpe contra la ONU durante el 2007 fue el atentado que el 11 de diciembre destrozó el edificio de cuatro pisos que aloja la sede de la organización en Argel y en el que murieron 17 empleados internacionales.

Los 42 trabajadores civiles y cascos azules de la ONU que perdieron la vida durante el 2007 hacen del año recién concluido uno de los más sangrientos en la historia de la organización, denunció hoy el Sindicato de Empleados de Naciones Unidas.

El número de muertos debido a actos violentos registrado el año pasado casi dobla al de 2006, cuando se contaron 22 muertos, e incluso supera los 32 de 2005, según el sindicato, que no facilitó datos anteriores.

En un comunicado el presidente del sindicato, Stephen Kisambira, aseguró que esa cifra pone de manifiesto la necesidad de aumentar las medidas de prevención y de intensificar la persecución de los responsables de los ataques contra la organización, que suelen quedar impunes.

"Los Estados miembros, que son los responsables de la seguridad nacional en cada uno de sus países, deben buscar a los responsables de estos actos atroces y llevarlos ante la Justicia", reclamó.

El peor golpe contra la ONU durante el 2007 fue el atentado que el 11 de diciembre destrozó el edificio de cuatro pisos que aloja la sede de la organización en Argel.

Un total de 17 empleados internacionales y locales de Naciones Unidas perdieron la vida a causa del ataque reivindicado por el grupo Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

El atentado en Argel es el más sangriento sufrido por la ONU desde el que en 2003 demolió la sede de la organización en Bagdad y causó 23 muertos.

La portavoz de la ONU, Michele Montás, recordó hoy que el subsecretario general para Seguridad, David Veness, visitó recientemente Argel y se encuentra preparando un informe sobre lo ocurrido.

Pero, el sindicato se ha mostrado descontento con la investigación interna, y ha solicitado que sea realizada por alguien externo al departamento de Seguridad de la ONU para evitar conflictos de interés.

Además de los empleados civiles, al menos nueve cascos azules perdieron la vida en acto de servicio durante el año que se cerró el pasado lunes.

Seis de ellos pertenecían a una patrulla del contingente español de la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano (FINUL) que el pasado 24 de junio sufrió un atentado cuando se desplazaban por una de las carreteras de su sector.