Miércoles, 2 de Enero de 2008

El proceso de rescate de rehenes ideado por Chávez en un compás de espera

EFE ·02/01/2008 - 17:11h

EFE - El presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez (d), habla junto al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos (i) durante la rueda de prensa del pasado 31 de diciembre. El Gobierno de Colombia, así como la comunidad internacional, tienen y esgrimen razones para sentirse engañados, tras la frustración que supuso el aplazamiento de la anunciada liberación de tres secuestrados.

El proceso ideado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para el rescate de los tres rehenes que prometieron entregarle las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) permanece en un compás de espera, con la mirada puesta en el enigma del niño Emmanuel.

Dos días después de que Chávez dijera que la guerrilla no podía entregar a los secuestrados por culpa de supuestos operativos militares aunque el proceso seguía "en marcha", el Gobierno venezolano mantiene silencio sobre la situación.

En estas últimas 48 horas, en las que terminó el año 2007 sin la liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel, nacido en cautiverio, y la ex congresista Consuelo González de Perdomo, ninguna fuente oficial venezolana ha ofrecido comentarios respecto al operativo que fue suspendido, tras el amplio despliegue de la semana pasada.

Mientras, en Caracas, los familiares de los tres rehenes, a la espera de la anhelada entrega, no hicieron hoy declaraciones, ni siquiera se les pudo ver en el hotel de la capital caraqueña, en donde se hospedan.

Ayer, martes, el hermano de Clara Rojas, Iván, anunció que su madre y él habían decidido someterse a las pruebas de ADN para aclarar el paradero del hijo de la rehén que, según el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, podría estar en Bogotá, bajo otra identidad y al cuidado de un organismo oficial.

Un grupo de expertos en genética colombianos viajó ayer martes a Caracas, con autorización del Gobierno venezolano, para practicar las pruebas, pero no ofrecieron declaraciones.

Iván Rojas dijo ayer que los familiares estaban dispuestos a seguir en la capital venezolana hasta que puedan regresar a su país con los rehenes liberados, y se mostró confiado en que se reanude en pocos días el operativo para su rescate.

No obstante, fuentes de medios locales, comentaron hoy que los familiares tal vez se vuelvan a Bogotá si no se vislumbran avances en el proceso en próximos días.

Tanto el presidente Chávez, como los familiares, se han negado a hablar de "fracaso" de la llamada "Operación Emmanuel", y han considerado que se trata solamente de una "suspensión" del operativo cuando iba a iniciarse la tercera fase, la de recuperación de los secuestrados en la selva colombiana.

El operativo, lanzado con gran despliegue mediático el viernes pasado, con el envío de helicópteros de rescate venezolanos a la ciudad colombiana de Villavicencio, -base elegida para partir a la selva en busca de los rehenes-, quedó varado el lunes, tras leer Chávez una carta que dijo haber recibido de las FARC.

En esta misiva, leída por el presidente venezolano en la televisión estatal, la guerrilla colombiana decía no poder entregar los rehenes debido a los intensos operativos militares en la zona donde supuestamente se movían.

De "mentira" calificó Uribe estas alegaciones, antes de revelar la "hipótesis" de que el niño que la ex candidata a la vicepresidencia colombiana tuvo en cautiverio no estaba en manos de las FARC y, por eso, no entregan a los secuestrados.

Inmediatamente Chávez dijo dudar de esta versión, y reiteró crudas palabras contra su colega colombiano, que matizó luego invitándole a alejarse de Estados Unidos para mirar hacia el sur.

Hoy, la prensa venezolana ha dejado prácticamente de dar información propia sobre el tema de los rehenes y los canales de televisión repiten imágenes de los últimos días o noticieros de cadenas extranjeras, especialmente colombianas.

El diario de oposición "El Nacional" afirma hoy en su editorial, bajo el titular "La gran FARCsa", que "el show no debe seguir".

Dice que "Chávez había ideado un plan maestro para no sólo trasladar a los rehenes sino para grabarlos, fotografiarlos y hacer una película con un director gringo mercenario, a la vez que dejaba en ridículo al presidente Uribe, de Colombia".