Miércoles, 2 de Enero de 2008

Asian Dub Foundation inicia con Punkara una nueva etapa en su camino musical

EFE ·02/01/2008 - 16:36h

EFE - El artista Víctor "Coyote" Aparicio durante un momento de su actuación en una muestra retrospectiva de su trayectoria gráfica titulada "Trabajos por aspersión (1981-2007)", que la Casa de los Periodistas acoge hasta el próximo 27 de enero con motivo del 50 cumpleaños del polifacético artista, incluida dentro del Escenario de Culturas Contemporáneas, Actual 2008, que arrancó hoy en Logroño.

Asian Dub Foundation (ADF) llevaba tres años sin grabar un disco y 2008 ha sido la fecha elegida para que vea la luz su nuevo trabajo, "Punkara", que saldrá a la venta la próxima primavera y del que hoy adelantaron cinco nuevas canciones durante el concierto inaugural de Actual 2008.

Las trabas que encuentran los habitantes del Tercer Mundo para asentarse en Occidente o los problemas como el racismo que tienen que afrontar cuando lo consiguen son algunos de los asuntos que se repiten en las canciones de esta reivindicativa banda británica de música electrónica, integrada por hijos de inmigrantes asiáticos.

"El disco suena más a sound system (fiestas ambientadas por pinchadiscos con música reggae) que en el pasado. También hay más guitarras, aunque creo que no es tan ambicioso como lo que hicimos anteriormente, porque lo hemos hecho un poco deprisa", afirmó hoy el líder del grupo, Steve Chandra Savale, "Chandrasonic".

"Superpower", "Target practice", "Burning fence" "Ease up ceaser" o "Altered states men" son cinco de los títulos de las once nuevas canciones de este nuevo trabajo, con el que la banda inicia una nueva trayectoria artística, después de la edición del recopilatorio "Time freeze 1995/2007".

"Nos los pasamos muy bien haciendo esta compilación. Recuperamos viejas canciones que casi habíamos olvidado", afirmó Chandrasonic, quien cree que ahora es el momento de iniciar otro camino, al que se han incorporado los cantantes Al Rumjen, antiguo integrante de Kim Prawn y Aktarv8r, que ha regresado a ADF.

Los otros cinco miembros de la banda son Sanjay Taylor, John Pandit, Ghetto Priest, Prithpal Rajput y Martin Savale.

Heredero de ADF, que concibe su música como un instrumento para hacer llegar al público sus ideas políticas, es Miguel López Mora, más conocido con el sobrenombre de su proyecto artístico, Digital 21, y que hoy compartió escenario con ADF y el grupo francés Orange Blossom.

López Mora confiesa que era un enamorado de la música de Pink Floyd, los Beatles o Jimmy Hendrix, hasta que una estancia en Manchester entre 1993 y 1994 le hizo descubrir la música electrónica y a grupos como Prodigy, Chemical Brothers o Portishead.

"Entonces me cambió la vida", afirmó el músico, quien en 1998 se lanzó a elaborar su primer disco "The sound station", para que el mismo se encargó de grabar todo y cada uno de los instrumentos, elaborar la web, crear la portada, construir la escenografía de los conciertos y la ambientación artística y rodar los videoclips.

El trabajo fue "una locura" que hizo que terminase "agotado", aunque muy satisfecho porque, "aunque había escogido el camino más difícil, había sido coherente con mi idea de ser un artista total".

Desde que viera la luz este primer trabajo, Digital 21 ha elaborado otros dos discos más, en los que ha sido fiel a este concepto, lo que ha llevado incluso a instalarse y dormir en su propio estudio de grabación para concentrarse en su tarea creativa.

"Este año lo voy a empezar rodando un DVD en Actual y en otros festivales por España, a lo que luego va a seguir otros dos discos: uno nuevo y otro con rarezas que descarté anteriormente", afirmó el músico, quien se muestra sorprendido por el éxito que ha tenido este año en lugares tan dispares como Fez o Budapest.

Sorprendente también es el éxito que ha tenido la modesta producción rumana "4 meses, 3 semanas, 2 días", con el que Actual inició las proyecciones de su muestra cinematográfica.

Escrita y dirigida por el ex-periodista Cristian Mungiu, la obra fue la vencedora del pasado festival de Cannes y obtuvo el premio a la mejor película europea de 2007 por su descarnado retrato de la sociedad rumana bajo la dictadura de Nicolae Ceaucescu.