Miércoles, 2 de Enero de 2008

Los bosques del norte no absorben CO2

La fijación de dióxido de carbono que se produce en primavera se anula en otoño

MANUEL ANSEDE ·02/01/2008 - 20:55h

Una avioneta sobrevuela el Parque Nacional de Maurice, en Quebec (Canadá). HEMIS.FR

El clima de la Tierra tiene guardaespaldas. Por cada tonelada de dióxido de carbono que escupen los tubos de escape y las chimeneas de las centrales térmicas, 500 kilogramos quedan retenidos en océanos y bosques, auténticos sumideros de CO2. Sin embargo, esta ventaja puede acabarse.

Un estudio publicado hoy en Nature sugiere que, en los ecosistemas terrestres de latitudes septentrionales, desde Rusia a Canadá, la absorción de CO2 que se produce en primavera se anula con la liberación de este gas de efecto invernadero en otoño. El circo de la contaminación juega sin red.

En las últimas dos décadas, la temperatura en latitudes septentrionales ha aumentado 0,8 grados centígrados en primavera y 1,1 en otoño. Hasta ahora, se pensaba que la dilatación de la primavera a causa del calentamiento aumentaba la actividad fotosintética, caracterizada por la fijación de dióxido de carbono y la liberación de oxígeno.

Sin embargo, un equipo de investigadores del Global Carbon Project, encabezado por Shilong Piao, del Laboratorio de Ciencias del Clima y el Medio Ambiente de París, ha demostrado que el aumento de las temperaturas en otoño intensifica la fotosíntesis, pero sobre todo la respiración de las plantas, el proceso en el que captan oxígeno y liberan dióxido de carbono.

Este estudio tira por tierra la esperanza de que los bosques del norte de Eurasia y América actuaran como un amortiguador frente al calentamiento global, y obliga a los científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC) a recalcular sus predicciones. Los propios autores de la investigación lanzan el guante en Nature a los miembros del IPCC: "El impacto asimétrico del calentamiento en otoño y primavera en el balance de carbono aporta una incertidumbre significativa a las futuras proyecciones".

Un poco de esperanza

El investigador John B. Miller, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU, advierte en Nature del peligro de la desaparición de los sumideros de carbono. "Desafortunadamente, no tenemos garantía de que los bosques y los océanos sigan absorbiendo el 50% de las emisiones de CO2, y si esta actividad desaparece, sufriremos las consecuencias totales de la utilización de combustibles fósiles", señala Miller.

Sin embargo, el científico estadounidense abre una puerta a la esperanza: "Dado el aumento de la productividad de la biomasa en los trópicos, y la escasa observación de esta región, no sería de extrañar que allí existieran sumideros de carbono en expansión". El futuro del planeta se encuentra en las selvas tropicales.

 

 «El IPCC debe tomar nota»

Pep Canadell, director ejecutivo del Global Carbon Project

¿Qué significa este estudio?

Durante más de 10 años hemos pensado que los ecosistemas terrestres aumentarían su capacidad de absorber CO2, porque el calentamiento alarga la estación de crecimiento en latitudes septentrionales. En teoría, hay 15 días más de primavera y se produce más fotosíntesis que respiración. Sin embargo, este estudio demuestra que el 95% de lo que se absorbe en primavera se pierde al final del otoño, porque el incremento de la temperatura en esta estación aumenta las emisiones de CO2.

¿Es necesario revisar las predicciones actuales?

Nuestros modelos siempre han sostenido que la absorción de dióxido de carbono debido al adelantamiento de la primavera en los ecosistemas nórdicos mitigaría el cambio climático. Pero se equivocan. En el futuro, habrá más CO2 en la atmósfera de lo previsto por los modelos actuales. El calentamiento, por lo tanto, será más grave.

¿Los científicos del IPCC deben tomar nota?

Claro. Si los procesos de absorción de CO2 en los bosques no son tan eficientes como pensábamos, el proceso de calentamiento será peor, y más rápido de lo predicho por el IPCC.