Miércoles, 2 de Enero de 2008

Las legislativas son pospuestas 40 días, hasta el 18 de febrero en Pakistán

EFE ·02/01/2008 - 09:51h

EFE - Seguidores del Partido Popular de Pakistán prenden fuego a neumáticos mientras protestan contra el asesinato de la presidenta del partido y ex primera ministra, Benazir Bhutto, el 28 de diciembre en Rawalpindi, Pakistan.

Las elecciones en las que Pakistán renovará sus Parlamentos central y provinciales quedaron hoy pospuestas hasta el 18 de febrero, un retraso de 40 días que supone un duro golpe para el partido opositor de la asesinada Benazir Bhutto.

El presidente de la Comisión Electoral, Qazi Muhammad Farooq, dijo en rueda de prensa que la destrucción de material y oficinas electorales, sobre todo en la provincia sudoriental de Sindh, durante los disturbios que siguieron al atentado del 27 de diciembre contra Bhutto hace imposible mantener la cita del 8 de enero.

Según Farooq, los Gobiernos de las cuatro provincias del país han convenido en que había que retrasar las elecciones "al menos un mes", pero la Comisión Electoral ha optado por esperar a que pase el conflictivo mes musulmán de Muharram.

El Gobierno ya estaba dando todas las señales de que el aplazamiento sería hasta después de Muharram, un mes de seguridad frágil en Pakistán como recordaban distintas voces oficiales.

Tras asegurar a todos los partidos políticos que los comicios serán "libres y transparentes", Farooq les conminó a participar en ellos.

El Partido Popular de Pakistán (PPP) de Bhutto ya había dicho que se "resistiría" a un aplazamiento de los comicios, aunque la forma de su resistencia será decidida en una reunión de su cúpula que se celebra hoy en la villa natal de los Bhutto en Nauredo, en la provincia de Sindh.

A la pérdida de su carismática líder, el principal partido opositor en Pakistán suma ahora la del previsible voto de solidaridad que se habría depositado en las urnas el día 8, con el atentado todavía fresco en la memoria de la nación.

Sin embargo, los observadores destacan que el PPP tiene difícil la decisión de responder con una campaña de protestas que agite a sus filas, aún indignadas por la muerte de Bhutto, y complique aún más la tensa situación que vive el país.

En una primera reacción al aplazamiento electoral, el secretario de Información de la también opositora Liga Musulmana-N del ex primer ministro Nawaz Sharif, Ahsan Iqbal, dijo que la posposición de los comicios es una demostración más de la "incapacidad" del Ejecutivo para garantizar unas elecciones libres y transparentes.

Iqbal juzgó que las nuevas circunstancias "hacen mucho más relevantes" las demandas de su partido: que dimita Musharraf y se forme un Gobierno de unidad nacional capaz de organizar unas elecciones democráticas.

Pero se cuidó de revelar cuál será la reacción de su partido -que en dos ocasiones ha anunciado el boicot y ha reconsiderado su postura- hasta que efectúe consultas con otros grupos políticos.

En nombre de la gubernamental Liga Musulmana-Q, su portavoz y ex viceministro de Información, Tariq Azeem, calificó de "comprensible" la decisión de la Comisión Electoral teniendo en cuenta "la realidad sobre el terreno" y las dificultades que afronta para su celebración en la fecha prevista.

Azeem añadió que se trata de un "retraso muy corto" que todos los partidos deberían comprender y que será "bueno" para que las elecciones gocen de credibilidad, para negar que beneficie a la Liga gobernante.

"Nosotros nunca hemos pedido que se aplacen. Estábamos listos (para los comicios) antes del triste incidente del 27 de diciembre, lo estamos hoy y lo habríamos estado para el 8 de enero", aseguró.