Martes, 1 de Enero de 2008

Colonial hace caja para salvarse

Tras el colapso bursátil y el cese de su presidente, la inmobiliaria vende activos por 308 millones

A. M. Vélez ·01/01/2008 - 21:11h

Los acontecimientos se precipitan en Colonial, que está pagando cara la agresiva política de endeudamiento de Luis Portillo, su todavía primer accionista (40%) y presidente hasta el viernes pasado, cuando dimitió tras ver cómo la empresa cerraba el año de la peor forma: perder en dos días el 37,7% de su valor, es decir, 1.160 millones de euros.

Con una deuda gigantesca (más de 9.300 millones) y la cotización en mínimos (perdió el 62% en bolsa en 2007), la única inmobiliaria que queda en el Ibex-35 ha decidido recurrir a la misma vía utilizada por otros colegas del sector (como Reyal Urbis o Fadesa) para capear el frenazo del negocio del ladrillo: vender activos.

Coincidiendo con el último día de 2007, Colonial vendió a La Caixa una de las dos torres donde la entidad financiera  tiene su sede central en Barcelona por 107 millones. La caja catalana, que hasta junio de 2006 fue la propietaria de Colonial (se la vendió a Portillo por 3.761 millones), ocupaba parte del edificio en alquiler.

Además, la inmobiliaria ha vendido al grupo infraestructuras Abertis (también participado por La Caixa) varios inmuebles logísticos en Madrid y Barcelona por 201,6 millones.

En total, el grupo ha ingresado 308 millones de euros con estas operaciones. La cifra servirá para aliviar el ratio de endeudamiento sobre el valor de los activos, uno de los criterios que determinan el interés que Colonial paga a los bancos, junto a la cotización de las acciones, que Portillo habría ofrecido a las entidades como garantía del préstamo.

A 30 de septiembre, la deuda de Colonial equivalía al 66,8% del valor de sus activos, el ratio más elevado el sector. La empresa quiere reducirlo al 55% a partir del trimestre que ahora comienza.

Aunque el mercado inmobiliario no está para alegrías, los expertos consideran que la cartera de Colonial (edificios, sobre todo de oficinas, en Madrid, Barcelona y París) es atractiva. Mientras, la compañía busca un “profesional de prestigio” para ocupar el puesto de presidente no ejecutivo, tras la reestructuración de su consejo de administración, comunicada en la tarde del pasado 31 de diciembre.

Rivero, candidato

Un candidato para el puesto es Joaquín Rivero, ex presidente de Metrovacesa y viejo conocido de Portillo, ya que ambos fueron consejeros de esa inmobiliaria. Rivero podría pilotar una fusión entre Colonial y Gecina, la inmobiliaria francesa que se quedó tras la escisión de Metrovacesa. Buena parte del futuro de Colonial dependerá de la evolución de las acciones en los próximos días.

Cambios radicales en el consejo al estilo Astroc 

Colonial y Astroc se parecen muy poco. Pero los cambios en el consejo de administración de Colonial recuerdan a los acometidos en Astroc tras la dimisión de su fundador, Enrique Bañuelos.

El lunes pasado, el consejo de Colonial aceptó la dimisión de Luis Portillo como vocal y ratificó como presidente (en principio, provisional) al consejero delegado Mariano Miguel. Junto a Portillo, cesan los consejeros a los que se trajo el sevillano tras fusionar Inmocaral (adquirida en 2005) con Colonial: entre ellos, José Emilio y Clara Nozaleda, José Ramón Carabante, Alberto Cortina Koplowitz y Aurelio González. Su salida, según la empresa, “no presupone la intención de reducir su participación”.

La inmobiliaria ha nombrado a Leandro Martínez-Zurita consejero ejecutivo y a  Julián Zamora y Pedro Ruiz-Labourdette, dominicales. Los cambios y la reducción, de 19 a 11, del número de consejeros se han hecho por el bien de “la mayor operatividad, eficacia y transparencia posibles”.