Martes, 1 de Enero de 2008

Continúa la violencia en Kenia con casi 200 muertos tras las elecciones

EFE ·01/01/2008 - 11:09h

EFE - Un policía apalea a un partidario de la oposición en Nairobi.

El número de muertos registrados en Kenia desde las elecciones del pasado 27 de diciembre asciende a casi 200, según fuentes policiales, al tiempo que el Gobierno anunció hoy que siguen prohibidas todo tipo de manifestaciones.

El último capítulo sangriento de los enfrentamientos políticos y tribales que están sacudiendo a Kenia se produjo en Eldoret, localidad situada a unos 400 kilómetros al oeste de Nairobi, donde entre 35 y 40 personas, la mayoría mujeres y niños, murieron carbonizados en el interior de una iglesia.

Al parecer se trató de un incendio provocado por un grupo de manifestantes, según los medios de comunicación locales que aseguran que las víctimas se habían refugiado en la parroquia La Asamblea de Dios precisamente porque sus viviendas habían sido quemadas.

Según la edición digital del diario "Nation", miles de personas se dirigieron acto seguido hacia un lugar conocido como el Bosque Quemado para enfrentarse entre clanes.

En Nairobi, mientras tanto, la delegación de observadores de la Unión Europea ofreció una rueda de prensa en la que presentó serias dudas sobre la legitimidad de los resultados de las elecciones.

Alexander Graf Lambsdorff, jefe de la misión, pidió "la revisión del recuento por parte de una comisión independiente".

Lambsdorff responsabilizó a la Comisión Electoral de Kenia y a su presidente, Samuel Kivuitu, del anuncio de cifras que no correspondían con los datos recogidos a pie de urnas por los observadores internacionales.

"Todas las irregularidades que hemos identificado -dijo Lambsdorff- han favorecido al Partido de Unidad Nacional (PNU) del presidente Mwai Kibaki".

"En algunos casos -prosiguió- se impidió la entrada de nuestros observadores en los colegios".

El enviado de la Unión Europea afirmó también que tenían conocimiento de que "en algunas circunscripciones había votado más gente de la que estaba registrada en el censo".

La conferencia de prensa de la delegación europea contrastó con la realizada poco después por Alfred Mutua, portavoz del Gobierno, que aseguró que Kibaki fue reelegido en "elecciones limpias".

"Sólo la Comisión Electoral tiene la potestad de ordenar un recuento nacional e incluso la organización de nuevas elecciones con total independencia del gobierno", comentó Mutua.

El portavoz también recordó que todas las manifestaciones políticas han sido prohibidas por el gobierno.

El opositor Movimiento Democrático Naranja (ODM) de Raila Odinga, que no ha reconocido la victoria de Kibaki, tiene previsto llevar a cabo una manifestación el jueves a la que asegura concurrirán más de un millón de seguidores, en el parque Uhuru.

"No habrá manifestación", afirmó Mutua, que sin embargo recordó a los presentes que en Kenia "hay libertad de movimiento".

Indicó que los incidentes violentos que se han extendido por todo el país desde el primer día del recuento son obra de "gamberros".

También explicó que "sólo el 3 por ciento de la población se ha visto afectada por la violencia", lo que supone casi un millón de personas.

Mutua aseguró que el Gobierno no ordenará el estado de emergencia porque "Kibaki es un hombre pacífico y que confía en el diálogo".

En cuanto a la censura que existe en los medios de comunicación locales, Mutua defendió la postura del gobierno de establecer un paralelo con el genocidio ruandés de 1994.

"Durante el genocidio entre hutus y tutsis, algunas radios fueron utilizadas para propagar la violencia", dijo Mutua. "Nosotros no vamos a tolerar mensajes de odio en las emisoras del país", agregó.

Dirigiéndose a los periodistas extranjeros, Mutua argumentó que, desde los tiempos de Idi Amin, el dictador ugandés, "todas las noticias procedentes de África son malas.

"Y eso tiene que cambiar, especialmente aquí, porque somos un país democrático que defiende los derechos de sus ciudadanos", insistió el portavoz del presidente Kibaki.

Por las calles de Nairobi se puede ver cómo los habitantes hacen largas colas de espera a las puertas de los supermercados. También escasea el combustible. El centro permanece cerrado a la circulación, aunque con menos medidas de seguridad.

La capital vive en estado letárgico a la espera de ver si Raila Odinga y los dirigentes del ODM persisten en su intención de manifestarse.