Martes, 1 de Enero de 2008

Las ayudas para el alquiler joven se pueden pedir desde hoy

Los beneficiarios, de 22 a 30 años, deben ganar menos de 22.000 euros.

ARTURO DÍAZ ·01/01/2008 - 20:56h

REYES SEDANO - Promoción de viviendas nuevas en el ensanche de Vallecas, en Madrid.

A partir de hoy los jóvenes de entre 22 y 30 años, con un sueldo menor de 22.000 euros brutos al año, podrán solicitar la llamada Renta Básica de Emancipación del Ministerio de Vivienda.

El nuevo subsidio supone un total de 10.080 euros durante los cuatro años que dura la prestación, a razón de 210 euros mensuales. Los beneficiarios podrán recibir también un préstamo sin interés de 600 euros para la fianza.

El crédito deberá ser devuelto al finalizar el alquiler o cuando ya no se reciba la Renta. Incluso la tramitación del aval (si es necesario) recibe su ayuda: 120 euros.

Mario Martínez, miembro de la Asamblea Popular por el Acceso a la Vivienda (V de Vivienda, en Barcelona), es muy crítico con estas ayudas.

Sostiene que “van a servir para bastante poco”, porque “van a beneficiar a los propietarios”, y alerta de que “ya se están produciendo aumentos en los alquileres para quedarse con la ayuda”.

El “alquiler social”, es decir, que las administraciones gestionen los pisos vacíos para dedicarlos a alquileres baratos, es la propuesta radical de Martínez para enfriar los precios de los escasos pisos en alquiler.

La Plataforma por una Vivienda Digna afirma, por medio de un portavoz en Madrid, Rafael Corrales, que estas ayudas “pueden ser una solución transitoria pero no definitiva”. Asegura que “tarde o temprano”, la ayuda se incorporará al alquiler, subiéndolo.

“Lo más efectivo es mantener la vivienda protegida en régimen de alquiler”, propone Corrales. “Es lo que ha funcionado entre los nórdicos”, señala.

Vedada a los más ricos

La Renta no está abierta a los que cuenten con un patrimonio superior a 108.182 euros, ni tampoco a aquellos que ya posean una vivienda, salvo que no dispongan de su uso y disfrute, o su valor catastral sea inferior al 60% del precio máximo de una vivienda protegida.

Tampoco se aceptarán contratos de alquiler entre familiares próximos para atar corto a los pícaros.

La renta de emancipación es compatible con las ayudas, subvenciones o beneficios fiscales que existan en cada comunidad autónoma, pero no con las ayudas al inquilino de 240 mensuales durante dos años establecidas en el Plan Estatal de Vivienda (2005-2008).

“Pediré los 210 euros, los necesito, pero no es la solución”


Mónica R., barcelonesa de 27 años, gasta en su alquiler más de la mitad de su sueldo.

¿Qué es lo que Mónica, periodista de 27 años, no puede permitirse tras años trabajando con sueldos precarios y viviendo por primera vez por su cuenta?“Ya no hay ahorro posible. Yo antes viajaba mucho, ahora no. Voy menos al cine y al teatro..., pues ya no voy al teatro. Las salidas a cenar..., depende de los meses”. Mónica gana 1.300 euros al mes y paga un alquiler de 725. Su casa, su sueño de independencia, “es pequeñita, con una salita, una cocina, una habitación grande y otra pequeña”, la describe.Asegura el Banco de España que las familias dedicaron un 45,4% de su renta bruta al pago de la casa en propiedad, un récord absoluto, en el tercer trimestre del año recién terminado. Pues bien, Mónica, soltera, asume ella sola, el pago de su piso en el centro de Barcelona, que se lleva el 55,7% de lo que gana.
El piso más pequeño en el que ha vivido desde que dejó la casa familiar (ha pasado por cuatro distintos) medía 70 metros cuadrados y lo compartía con tres personas más.

Hoy está emancipada hasta de los compañeros de piso, pero el coste de la independencia es tal que pedirá la ayuda al alquiler joven que se abre hoy “en cuanto pueda, porque me resulta imprescindible”, señala.

“Aunque no me parece que estas ayudas sean la solución, porque si se cumple lo que afirman varios expertos, al final harán que suban aún más los precios de los alquileres”, reflexiona Mónica. La mujer estima que “hay que actuar sobre la oferta de vivienda en alquiler para que se amplíe”, de modo que bajen los precios.

El alquiler es hoy su vida, su única y onerosa opción para dormir bajo techo, pero Mónica no es ajena al sueño de la inmensa mayoría de los españoles, la compra de una vivienda. “Hombre, a la larga sí me lo planteo, pero comprar una casa ahora es para mí ciencia ficción”, se lamenta.

La periodista reconoce que pocos en su ambiente se han embarcado en la aventura hipotecaria, “la inmensa mayoría está con alquileres y compartiendo”.

Sacar unos cuartos que le desahoguen es otro objetivo, así que Mónica quizá subarriende la habitación que le sobra “por semanas, a algún turista despistado”. Y concluye con una queja resignada: “A mi edad, mis padres ya tenían hijos; yo no podría hacerlo, no podría pagarlo”.