Martes, 1 de Enero de 2008

Cómo dar una mala noticia para lograr una buena

El sistema español de trasplantes presenta una tasa de negativas familiares del 15,2%, la más baja del mundo, gracias a la formación de los médicos y enfermeros

ANTONIO GONZÁLEZ ·01/01/2008 - 19:48h

Las facultades de Medicina no enseñan a los médicos a comunicar malas noticias. Sin embargo, el hecho de que el profesional sanitario sepa trasladar a una familia de forma adecuada la noticia de la muerte de un paciente puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte de otro que espera recibir un órgano, además de un beneficio emocional indudable para los familiares del paciente fallecido.

La labor de los médicos y enfermeros que forman parte de las unidades de cuidados críticos es una de las piedras angulares que explica el éxito del sistema español de trasplantes de órganos, que presenta una tasa de negativas familiares del 15,2%, la más baja del mundo.

Pero los expertos creen que todavía hay aspectos que mejorar en materia de comunicación. La decisión de una familia sobre si debe donar los órganos de un fallecido es el último eslabón de un proceso mucho más amplio que no tiene que acabar necesariamente en un trasplante, ya que sólo del 10% al 15% de las personas que fallecen en unidades de cuidados intensivos son candidatos a donante de órganos.

Seminarios

Según Manolo Serrano, formador del seminario que imparte la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) para futuros coordinadores de trasplantes y profesionales que trabajan en unidades de cuidados críticos, “cualquier familia que ha perdido a un ser querido necesita, en esos momentos, apoyo y comprensión. Si hay una negativa a la donación hay que respetarla y seguir prestando apoyo a esa familia”, agrega Serrano, cuyo seminario ha permitido formar a 5.500 profesionales españoles desde 1992 y ya ha dado el salto a varios países de Latinoamérica.

El problema de la comunicación empieza mucho antes de que un paciente fallezca y de que se plantee la posibilidad de que pueda ser donante. “Una familia que crea que ha sido mal atendida en urgencias, o desde el primer contacto con el hospital, va a tener una predisposición hacia los profesionales viciada, mientras que si el profesional sanitario se encuentra con una familia agresiva o poco receptiva, va a crear también sus propias defensas”, explica Serrano.

Serrano señala que, para un médico o un enfermero, comunicar la muerte de una persona conlleva “una sentimiento de estrés y frustración”, sobre todo teniendo en cuenta que en las facultades de medicina y en las escuelas de enfermería no se imparte una formación específica para afrontar estas situaciones.

Esto motiva que exista una variedad de comportamientos entre los coordinadores de trasplantes, así como que todos realicen esta labor a tiempo parcial. De este modo, los hay que llevan 20 años siendo coordinadores, mientras que otros lo dejan y luego vuelven, e incluso algunos hospitales tienen rotaciones de dos o tres años.

Nuevos donantes

En España, el 8% de las donaciones procede ya de inmigrantes, tal como destaca Carlos de Santiago, responsable de los programas de formación para coordinadores de trasplantes del Hospital General de Alicante, que son referencia nacional e internacional y han permitido formar a más de 1.200 médicos en España y un millar más en otros países.

Aunque con los inmigrantes latinoamericanos no hay problemas con el idioma, en el resto de los casos “la barrera idiomática es muy importante”, así como la religión, explica el experto.

Para solventar este problema, el Hospital de Alicante empezó a incorporar mediadores lingüísticos y culturales, lo que ha permitido rebajar la tasa de negativas de los extranjeros hasta igualarla a la de los españoles. Ahora, el modelo Alicante se está extendiendo al resto de España.

De Santiago explica que cuando comenzaron a hacer los cursos hace quince años la tasa nacional de negativas a la donación era del 27%, mientras que ahora es apenas del 15%, lo que resulta aún más significativo si se tiene en cuenta que desde 1992 la actitud de la población española ante la donación sigue siendo la misma.

"Hay que saber comunicar la muerte de una forma sensible, en un sitio digno y tranquilo, y después ayudar a la familia. Luego hay una opción libre que es la donación, pero no es el principal objetivo. De hecho, las familias nos ofrecen la posibilidad sin necesidad de pedírselo”, concluye De Santiago.

«Hay que buscar nuevas vías para incrementar la donación»

Ángel García (Cuenca, 1952) vive desde hace ocho años y medio con un corazón nuevo. Una cardiopatía isquémica provocada por una hipercolesterolemia familiar de origen genético le tuvo al borde de la muerte y le puso en la lista de espera para recibir un trasplante.

Está convencido de que aquel 31 de julio de 1999 comenzó una nueva vida, y ahora quiere devolver “el gran favor” que le hicieron ayudando a otros pacientes como él como presidente de la Asociación de Trasplantados de Corazón de Madrid.

¿Qué supone recibir un trasplante de un órgano?

Es volver a nacer, empezar de nuevo. La vida cambia radicalmente, aunque con limitaciones por los efectos de los fármacos inmunosupresores.

¿Ha cambiado mucho el trato a los enfermos en los últimos diez años?

El trato personal al paciente se mantiene igual, es fantástico, te tratan con mucho cariño. La situación ha cambiado a nivel médico, ya que hay muchos avances técnicos y menos riesgos en la intervención, y los medicamentos tienen menos efectos secundarios.

¿Qué se puede mejorar?

Cuando un paciente necesita recibir un trasplante fuera de su comunidad de residencia, tiene un problema. No pueden volver a su lugar de origen hasta que surge el trasplante, y muchas veces no tienen dónde ir y tienen problemas económicos.

La Federación Española de Trasplantados de Corazón tiene dos pisos que pueden albergar a siete pacientes, pero no es suficiente.

¿Se pueden mejorar las tasas de donación?

Las tasas rondan los 34 donantes por millón, y son altísimas. Es difícil conseguir más órganos si no se buscan otros caminos, como incrementar la edad del donante o llegar a la población inmigrante a través de mediadores culturales.

¿Cuál es la clave del éxito del sistema español?

El hecho de que la sanidad sea universal y pública es muy importante. Quienes donan órganos tienen la seguridad de que van a llegar a un paciente que lo necesita y no va a tener que pagar por ello, y eso genera solidaridad.

El factor humano.

*Rafael Matesanz. Coordinador Nacional de Trasplantes (ONT)

De cada 100 familias a las que en España se plantea la donación de órganos, 85 dicen que sí, el mayor porcentaje del mundo. En Latinoamérica este porcentaje apenas llega al 30%-40%. Sin embargo, los inmigrantes latinos donan al mismo nivel que los españoles de origen. Más curioso aún: sólo 60 de cada 100 británicos donan los órganos de sus familiares y sin embargo, de los 45 que fallecieron en España durante el 2005, bien turistas o residentes, todos donaron sus órganos.

¿Por qué ocurre esto? Aunque la predisposición a donar los órganos es importante, lo que realmente cuenta es cómo se plantee el tema en un momento tan difícil como es la pérdida de un ser querido. Una palabra inoportuna, un gesto inadecuado, puede echarlo todo a perder. Por el contrario, una actitud de cariño y comprensión, un saber estar por parte del coordinador, puede inclinar la balanza hacia la donación.

Y lo cierto es que nuestros coordinadores, que han conseguido que la generosidad de la población alcance las más altas cotas mundiales, son maestros en el arte de saber comunicar una noticia que es siempre una catástrofe, pero que ellos convierten en una luz de esperanza al final del túnel.

Ello explica en gran medida que año a año, el número de negativas familiares a la donación haya ido descendiendo pese a que cada día se incorporan a nosotros miles de personas de otros países, en muchos de los cuales, la cultura de la donación ni siquiera existe.Nadie nace sabiendo. Por ello es tan importante una correcta formación de los que van a hacer esta tarea. Esta es una de las principales labores de la ONT: trasladar las experiencias españolas más sólidas y exitosas a aquellos que comienzan.