Martes, 1 de Enero de 2008

Un joven mata a su padre en Sevilla en una pelea por el ruido de unos petardos

A.A. ·01/01/2008 - 19:34h
Para tratarse de la última del año había sido una noche tranquila en las calles de Sevilla: ruido, música, risas, gritos, cláxones, petardos, un poco de vandalismo. Lo habitual en estas fechas. Así estaba transcurriendo también la noche en la coqueta urbanización Pinares de Oromana, enclavada en el municipio sevillano de Alcalá de Guadaíra. Así lo estaba siendo hasta que, al filo de las cinco y media de la mañana, unos gritos desgarradores alertaban a los vecinos de que algo fuera de lo normal estaba sucediendo en alguno de los apacibles jardines de la urbanización. Un joven de 27 años, que responde a las iniciales A. D. P., acababa de apuñalar mortalmente a su padre de 57, A. D. G., en el número 3 de la calle Pino Marinero.La versión policial de los hechos deja en el aire algunos detalles, pero ninguno de ellos relevante. El fallecido, profesor de instituto que se encontraba de baja por depresión, había salido al jardín de su vivienda con una escopeta con la que, al parecer, pretendía intimidar a quienes todavía a esas horas de la madrugada seguían tirando petardos. Su hijo, residente en Barcelona aunque había viajado a Alcalá para pasar las Navidades con sus padres, le habría recriminado al padre su desproporcionada actitud, los reproches habrían ido subiendo de tono y al final se convertirían en un violento forcejeo. El hijo le asestó varias puñaladas a su padre, una de ellas de carácter mortal en el corazón o tal vez en el cuello. Cuando efectivos policiales y del servicio de emergencias 061 llegaron al lugar, la víctima ya había muerto, mientras que el parricida lloraba desconsoladamente, informó Efe.Se desconoce si la víctima había llegado a efectuar algún disparo intimidatorio con la escopeta. Tampoco se sabe con certeza si su hijo salió de la casa hasta el jardín ya con el arma blanca en la mano o si entró a buscarla en el fragor de la disputa con su padre. En todo caso, el parricida no opuso resistencia alguna a su detención.
Los vecinos de la acomodada urbanización apenas lograban dar crédito a lo sucedido. De hecho, los más cercanos que fueron alertados por los gritos pensaron que podía tratarse de un robo. La familia de la víctima, cuya esposa también se dedica a la enseñanza, no había dado “nunca ningún escándalo de ninguna clase”, según relataron a Europa Press algunos vecinos, que también insistieron en que se trata de una familia “normal y muy conocida” en Alcalá de Guadaíra, donde residía desde hace muchos años.
El propio Ayuntamiento de la localidad, que preside el socialista Antonio Gutiérrez Limones, ha convocado para hoy una reunión extraordinaria de su Junta de Portavoces. Una portavoz municipal lamentó el “desgraciado suceso” y recordó que se trata de una familia muy querida en Alcalá. El matrimonio tiene dos hijas más.
El parricida pasará hoy a disposición judicial.