Martes, 1 de Enero de 2008

Quemados vivos en la iglesia

Las víctimas habían escapado de su casa por los disturbios callejeros provocados por el polémico recuento electoral y se habían refugiado en el templo

PÚBLICO.ES ·01/01/2008 - 15:29h

Las rivalidades políticas se entremezclan con los conflictos étnicos en Kenia.

Cadáveres y escombros sembraban ayer las calles de Kenia, un país sumido en la violencia por el supuesto fraude en las elecciones del jueves.

Tras una nueva noche de violencia, el que hasta hace poco era uno de los países más estables de África, amaneció ayer con la noticia de que unas 30 personas, casi todos mujeres y niños, habían sido quemados vivos en el interior de una iglesia en Eldoret, a unos 400 kilómetros al oeste de Nairobi.

Según el diario Nation, el incendio fue provocado por un grupo de manifestantes, que prendió fuego a la parroquia La Asamblea de Dios, donde las víctimas se habían refugiado porque sus casas habían sido quemadas.

Los kenianos que han tenido mejor suerte empiezan a padecer la falta de suministros y alimentos. "No hay agua ni electricidad desde hace una semana, ahora ya no tenemos nada para comer", dice Rose, de 24 años, madre de dos niños y vecina de Kibera, un suburbio de Nairobi.

Mientras, las potencias occidentales han empezado a pedir al presidente Mwai Kibaki que investigue las denuncias de fraude en las elecciones, en las que fue declarado vencedor.

Hasta 300 muertos

El Gobierno del país reconoció ayer 148 muertos en los disturbios de los últimos días. La oposición keniana, liderada por Raila Odinga, que reclama la victoria en los comicios, eleva este número de fallecidos a 250. Algunos medios hablan de hasta 300 víctimas mortales.

La violencia que en los últimos días no ha dado tregua a los kenianos amenaza con provocar un colapso en el país, en el que las rivalidades políticas se entremezclan con viejos conflictos étnicos.

El diario Nation informó de que, tras la quema de la iglesia en Eldoret, miles de personas se dirigieron acto seguido hacia un lugar conocido como Bosque Quemado, donde en el pasado se registraron violentos enfrentamientos entre clanes.

En Kisumu, tercera ciudad del país y feudo del candidato opositor, se hallaron tan sólo en la mañana de ayer 74 cadáveres.

"Trajeron 48 cuerpos a la morgue, entre ellos tres niños; 44 tenían heridas de bala y cuatro de machete", explicó un empleado del depósito de cadáveres de esta localidad.

Kisumu es la ciudad más afectada por los disturbios y sigue aún bajo toque de queda. Un alto responsable policial local confirmó el lunes que los agentes tienen orden de disparar a quienes no lo respeten.

Esta ciudad está muy próxima a la frontera con Uganda y varios cientos de kenianos han huido ya hacia este país.

En total, la crisis en Kenia ha desplazado a 75.000 personas, según reconoció también ayer el Gobierno. Kenia ha sido en el pasado destino y no origen de desplazamientos humanos.

El éxodo hacia la frontera hace temer a las autoridades ugandesas que el flujo de refugiados supere sus modestas posibilidades para darles cobijo y provoque una extensión de la crisis a su territorio.

"No podía quedarme allí, era insoportable", dice John Karuiki, uno de los refugiados kenianos. "Están disparando a cualquiera que se mueva", añadió.

La mayoría de las muertes de los últimos días se han debido a disparos de la policía contra los manifestantes.

Heridas de bala
Las acusaciones contras las fuerzas de seguridad kenianas han sido confirmadas por numerosos testigos, que dicen haber visto heridas de bala en la mayoría de los cadáveres.

"Nos han robado nuestra victoria y ahora nos están disparando. ¿Cómo puede un hombre (el presidente Kibaki) estafar a una nación entera? Si comienza una guerra de guerrillas, estoy dispuesto a unirme", dijo Stanley Bwire, vigilante nocturno en Nairobi y partidario de Odinga.

El opositor Movimiento Democrático Naranja de Odinga ha convocado una manifestación el jueves en un emblemático parque de Nairobi a la que asegura acudirán más de un millón de personas, en desafío a la prohibición gubernamental de este tipo de actos.

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