Martes, 1 de Enero de 2008

Berlín supera la marca del millón de personas en el "fiestódromo" de la Puerta de Brandeburgo

EFE ·01/01/2008 - 11:24h

EFE - Los fuegos artificiales en la Puerta de Bradenburgo dan la bienvenida al Año Nuevo en Berlín.

La "milla festiva" formada por la Puerta de Brandeburgo y sus aledaños recibió más de un millón de personas para la entrada en el 2008 y marcó así un nuevo récord de asistencia al recinto tradicional para este tipo de multitudinarias fiestas.

Sin apenas incidentes destacables, fuera de algunas asistencias por exceso de alcohol y lesiones por caídas o encontronazos, berlineses y visitantes festejaron la llegada del Año Nuevo en el recinto de unos dos kilómetros junto a su emblemático monumento.

Apenas un centenar de tales asistencias de los servicios sanitarios y siete heridos, todos ellos leves, fueron el balance policial, a primera hora de la mañana, de una fiesta más multitudinaria y en paz que nunca.

La Puerta de Brandeburgo y la adyacente Avenida 17 de Junio se consolidaron así como "fiestódromo" por antonomasia de Alemania, con la mayor fiesta del país y probablemente una de las más concurridas del continente.

Velaron por la seguridad más de un millar de policías, 500 guardias de seguridad privados, 1.300 bomberos y 150 voluntarios de la Cruz Roja.

La "milla festiva" junto a la Puerta de Brandeburgo es, desde la caída del Muro, lugar idóneo para las más populares concentraciones humanas de la capital alemana, sean grandes acontecimientos históricos y ciudadanos o, como ocurrió en el Mundial de Fútbol 2006, para transmisiones deportivas multitudinarias.

Ante el monumento y resto del circuito se habían dispuesto tres grandes escenarios, así como ocho carpas y multitud de tenderetes de comida, bebidas y souvenirs.

A la "milla del millón" estaba prohibido entrar con cohetes o petardos, así como con botellas de cristal, y cada asistente fue sometido a un registro previo por los guardias privados apostados en los accesos.

Las temperaturas, sobre los cero grados, fueron benignas, para lo que es el invierno berlinés, y tampoco llovió, lo que favoreció la afluencia a la fiesta.