Archivo de Público
Domingo, 11 de Julio de 2010

Los 23 protagonistas de La Roja

Los futbolistas de España representan a toda la población española

PUBLICO.ES ·11/07/2010 - 12:07h

Casillas (Móstoles, 29 años) El portero más mediático del Mundial. Hasta que no interceptó el penalti lanzado por el paraguayo Cardozo en cuartos, Casillas aparecía en secciones de periódicos extrañas para un portero. Y en revistas de cotilleo. A partir de ese momento fue el guardameta bendecido de siempre. El chico que presume de haberse criado en Móstoles ha superado los cien partidos con la camiseta española. Un capitán para levantar copas. Ya se veía venir después de que su bautismo en el fútbol profesional fuera en Bilbao.


Albiol (Valencia, 24 años). Consumidor voraz de golosinas. Raúl Albiol tiene algo en común con el jugador de Los Ángeles Lakers, Lamar Odom. A los dos les encantan las golosinas. Quizá ese exceso de azúcar le convierte en uno de los personajes más bonachones y queridos del grupo, a pesar de que su participación se ha quedado en blanco por culpa de una lesión. No hay el menor resentimiento, valora mucho su posición después de haber vivido un grave accidente de tráfico. Es uno de los estandartes para el próximo Mundial.


Piqué (Barcelona, 23 años). El central que no sabe dar patadas. A Piqué le han atizado en este Mundial más de lo que él lo ha hecho en su posición de central. Le marcaron la sien con una bota y al partido siguiente casi pierde algún diente. Es el defensa bueno, el que no sabe dar patadas. No hace falta ser violento para ser un zaguero notable. Es de los que piensan que la zancadilla retrata la incapacidad ante el delantero. Es el intelectual de la selección. El hijo que toda madre aspira a criar. Del apellido viene el mote: ‘Piquenbauer’.


Marchena (Sevilla, 30 años). El hombre al que mejor le sienta el rojo. Carlos Marchena nunca ha perdido un partido con la camiseta de la selección española. Es, sin duda, el hombre al que mejor le sienta el rojo del mundo. Ha ejercido de abuelete prematuro en este Mundial. Su voz ha puesto calma en los peores momentos, frenó la euforia en los exultantes. Uno de los guías espirituales de la selección siempre dispuesto a echar una mano en lo que se a necesario. Mientras, a lo suyo: a jugar y a seguir ganando partidos vestido de rojo.


Puyol (Lleida, 32 años). Hablando a través de sus rizos. El central pasa de largo por la estación del micrófono, la cámara y la grabadora. Los que hablan son sus rizos al viento durante los 90 minutos que dura el partido. Es el barrendero, el que ejecuta el trabajo más ingrato. Si lo hace bien casi nunca se habla de él; si no está acertado le aguarda la pluma afilada. Su gol ante Alemania le ha dado una porción más grande del pastel. Entonces se ha caído en la cuenta de que se le echará mucho de menos en caso de que decida retirarse de la selección.


Iniesta (Albacete, 26 años). Un buen reclamo para la Wikipedia. El prestidigitador siempre está dispuesto a otro de sus grandes trucos. Sus sortilegios han sido decisivos para que España dispute esta noche la final del Mundial. Andrés Iniesta es un tipo que con seguridad puede decir que es el hombre más importante de su pueblo. Fuentealbilla, provincia de Albacete, villa manchega famosa por ser el lugar de nacimiento de un genio del fútbol. Podría ser esta frase un encabezamiento perfecto para la Wikipedia.


Villa (Tuilla, 29 años) Su abuelo fue picador allá en la mina. David Villa es un pequeño gran compendio de Asturias. Lo mejor de esa tierra envuelve la vida y la carrera de este futbolista de Tuilla. Si en una cosa rompe moldes es en ese refrán tan de delanteros de que el gol es una cuestión de rachas. En Villa no se cumple. Para él es una cuestión cotidiana. Sea con la camiseta que sea, siempre ha sido puntual con la portería contraria. Muy pronto, ojalá hoy, será el jugador con más goles con La Roja. Un delantero de época.


Xavi (Terrassa, 30 años) Próxima estación: balón de oro. Lo que soñaba hace años Xavi Hernández en el trayecto del cercanías de Terrassa a Barcelona para ir a entrenarse debe asemejarse mucho a lo que hoy ha conseguido como futbolista. Este Mundial de Suráfrica le ha coronado, al fin, como el mejor centrocampista del mundo. Siempre dijo que su trabajo era fabricar a su alrededor balones de oro, pero esta vez ya no hay excusas. Si el fútbol hace justicia, el mes de diciembre le toca recoger el premio.


Torres (Madrid, 26 años). Se le espera el tiempo que sea necesario. Podría imaginarse al delantero del Liverpool tumbado en la cama de su habitación, escuchando el ‘Bridge over trouble water’ de Simon & Garfunkel en versión de Elvis Presley. Fernando Torres, gran admirador del rey del rock, camina por un puente de aguas turbulentas en este Mundial. No está. Lo intenta, pero le faltan vatios de potencia. Que no desespere, hay paciencia de sobra hasta que llegue esa jugada que lo cambie todo.


Cesc (Barcelona, 23 años). La impaciencia por sentirse importante. Con o sin barba, alegre o enojado, Cesc Fábregas no engaña. Es un chaval. El fútbol le tiene reservado aún momentos maravillosos. El cerebro del Arsenal hubiera sido el enanito impaciente en este cuento de Suráfrica. Está acostumbrado a ser un capitán desde los 17 años y ahora echa de menos esa importancia. Sin embargo, ha sido más trascendental que el resultado de la suma de sus minutos sobre el campo. Quizá hoy pueda ser su día.


Capdevila (Lleída, 32 años). Pendiente de su bebé recién nacido. El lateral del Villarreal se marchó a Suráfrica con lágrimas. Dejaba en España a su bebé de dos meses. Siempre tiene tiempo para enchufar la webcam de su ordenador y ver a diario a su criatura. Por lo demás, su trabajo ha sido el de siempre: intachable en el campo y aglutinador en el hotel. Organiza las timbas, las bromas, las cumbres de los pesos pesados. Controla al detalle todo lo que sucede en la concentración.


Valdés (Barcelona, 28 años). El mejor tercer portero de Suráfrica. Su convocatoria despertó recelos. ¿Sería capaz de asumir el portero del Barcelona el rol de tercer guardameta por detrás de Casillas y Reina? Respuesta afirmativa. Víctor Valdés se ha sumergido en la dinámica del grupo a la perfección. Ni un sólo problema a la hora de convivir con sus dos rivales por el puesto. No tuvo reparos en destacar y alabar al portero madridista después de su actuación ante Paraguay. Sin duda, el mejor tercer portero del Mundial.


Mata (Burgos, 22 años). Capaz de regresar a España en Vespa. Mata es uno de tantos españoles a los que Tassoti partió la nariz en una calurosa tarde de junio de 1994 en Estados Unidos.Esa fue su primera imagen de un Mundial, la sangre y el desconsuelo de su paisano Luis Enrique. Titularísimo en el Valencia, ha aceptado con profesionalidad su papel en el grupo de Del Bosque. El asturiano –pese a que le ‘nacieron’ en Burgos– sería capaz de volver a España en Vespa si España gana hoy el Mundial.


Xabi Alonso (Tolosa, 28 años). Le falta correr con losp ulgares hacia arriba. Xabi Alonso es la clave del arco. La piedra nuclear para que la estructura se mantenga en pie. El jugador que representa la transición entre el juego ofensivo y defensivo de la selección. Es una versión mejorada de lo que fue su padre como futbolista, aunque le falta eso de correr con los pulgares hacia arriba. Nadie se imagina lo que sería esta selección sin el Xabi con b. Su dúo con Busquets pasó de ser vilipendiado a recibir las mayores alabanzas.


Sergio Ramos (Camas, 24 años). Orzowei ya está en su punto perfecto. Esa cinta al pelo, ese ‘look’ salvaje, ha encontrado su punto. De Mundial a Mundial, la maduración futbolística de Sergio Ramos ha sido evidente. Cuatro años han dado para mucho. Ha encontrado ese equilibrio entre el defensa y el atacante. Sus decisiones ya no chirrían. Al fin, su cabeza elige las opciones perfectas en el campo. Su misión de DJ se mantiene intacta desde que en la Eurocopa animara al grupo con su ritmo pachanguero.


Busquets (Sabadell, 21 años). La gran aportación de Del Bosque. En esta selección tan de autor las pinceladas deben ser ejecutadas con extraordinario mimo para no alterar el original. Busquets es la aportación del maestro Del Bosque al dibujo. Asaeteado por la crítica tras el primer partido ante Suiza, Sergio Busquets se ha venido arriba. Ha crecido en progresión geométrica en el campeonato. El propio seleccionador, poco dado al elogio individual, se ha rendido a este chaval. Un heredero a la altura de Marcos Senna.


Arbeola (Salamanca, 21 años). Bien dotado para el trabajo de motivación. De lo que se cuece en la trastienda de la selección hay unos pocos encargados. En este Mundial se ha incorporado a la sala de máquinas Arbeloa. Junto a Pepe Reina lleva el peso del partido del banquillo. De los saltos, los brincos, las protestas al cuarto árbitro. Además, ha sido el responsable de la tecnología y la motivación con ese vídeo con escenas épicas de cine para motivar a sus compañeros en el partido de cuartos.


Predrito (Tenerife, 22 años). La importancia de llamarte Pedro. Llegó a la selección sin hacer mucho ruido y ha terminado siendo decisivo. Es el sino de su carrera. Nadie conoce muy bien cuál es el secreto de este humilde canario, hijo de un empleado de gasolinera. Su desparpajo ante Alemania en la semifinal fue un órdago al descaro más absoluto. Mañana volverá a Tenerife y adoptará de nuevo la normalidad más absoluta. La que le hace disfrutar de las papa arrugas, el potaje o el pescado salado de su madre.


Llorente (Pamplona, 25 años). Un gigante en el reino de los enanitos. Fernando Llorente ha sido el recurso necesario de este Mundial. El héroe en el día en que España tuvo que llevar su fútbol hasta la troposfera. Portugal le puso los candados al fútbol de los enanitos y se hizo necesaria la presencia del delantero del Athletic. El partido cambió en cuanto el gigantón comenzó a ganarle la pelota por arriba a los centrales lusos. Será difícil molestarle tras el Mundial si sigue siempre con el móvil en silencio.


Javi Martínez. Estella. 21 años. Un aprendiz de mentalista que ya puede presumir de haber debutado en la fase final de un Mundial. Es el aperitivo de lo que vendrá. En una selección de maduros, más que de veteranos, Javi Martínez es el novato. El eslabón entre generaciones que atisba un futuro inmediato también brillante para La Roja. Un futbolista con cara de niño, que aún disfruta con la visita anual del circo a Bilbao. Su juego tiene parte de forzudo y parte de malabarista.


Silva (Las Palmas, 24 años). Marchando pechuga con champiñones. A David Silva en la distancia se le ve madrero. Confiesa que echa de menos la pechuga de pollo con salsa de champiñones que le preparaban en casa. Tiene tanto fútbol en sus botas que necesita muy poco tiempo en el campo para plasmar su calidad. También podría ser calificado como uno de los más tímidos del grupo. A partir de la próxima temporada tendrá que abrir sus horizontes y aprender inglés para manejarse en su nuevo hogar de Manchester.


Navas (Sevilla, 24 años). Un mes fuera de casa... y como si nada. Navas es otro verso suelto muy bien aprovechado por Del Bosque en este Mundial. Entiende el fútbol como el camino más corto hacia la portería contraria. Alejado del juego de toque, fue necesario en las dudas de los primeros partidos. Lo más importante es que en esta concentración se ha hablado sólo de su juego. Lleva más de un mes fuera de su empalizada de Los Palacios sin el menor problema de ansiedad. Prueba superada.


Reina (Madrid, 27 años). Paró un penalti desde el banquillo. Va por ahí, y por ahí fue. No se sabe bien cómo lo hace, pero Pepe Reina siempre encuentra una rendija en la que ser importante en el grupo sin disputar un sólo minuto. En este campeonato fue el asesor de Iker Casillas en el penalti lanzado por el paraguayo Cardozo. España juega con once y medio en cada partido. El portero vive con una pasión inusitada cada encuentro. Seguro que ya prepara la fiesta del lunes.


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