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Lunes, 5 de Julio de 2010

ANALISIS-Salud y austeridad: recortes presupuestos cobran vidas

Reuters ·05/07/2010 - 19:06h

Por Kate Kelland

Líderes europeos que están recortando los presupuestos nacionales buscan convencer a los votantes de que la salud es sagrada, pero aún deben luchar para escapar de la verdad acerca de que reducir el gasto en otras áreas termina costando vidas.

Si la prioridad de un Gobierno es proteger las vidas de sus ciudadanos, parece una opción sensata evitar los recortes en los gastos de salud mientras se reducen otros presupuestos y se baja el costo de los medicamentos.

Sin embargo, expertos creen que los recortes planificados del gasto social y de otros programas estatales afectarán al resto de los sectores, desde las jubilaciones hasta las viviendas, lo que también perjudica la salud de sus naciones.

Si el desempleo crece, tal como fue pronosticado en países como Gran Bretaña y España, las consecuencias pueden ser peligrosas. En resumen, la salud es algo más grande que el sistema de salud.

"Estos recortes producirán un daño significativo en la salud de la gente", dijo David Stuckler, del Departamento de Sociología de la Oxford University.

"No se trata sólo de los médicos y los medicamentos (...), el cuidado y el apoyo social son vitales para prevenir que las personas se enfermen", agregó.

En un estudio publicado en el British Medical Journal (BMJ) la semana pasada, Stuckler y su equipo calcularon que por aproximadamente cada 80 euros (107 dólares) de recorte del gasto social por persona, las muertes relacionadas con el alcohol aumentarían un 2,8 por ciento y las muertes por enfermedad cardíaca alrededor de un 1,2 por ciento.

Gran Bretaña dispuso recientemente una serie de recortes del gasto público, mientras que Grecia, España, Portugal e Italia planean drásticas reducciones del déficit.

Hasta Alemania, la mayor y quizás la economía más saludable de Europa, se propone ahorrar 80.000 millones de euros del presupuesto en los próximos cuatro años.

"Si podemos recordarles a las autoridades que estos recortes causarán un verdadero sufrimiento (...) quizás las décadas de dolor y austeridad que se están contemplando vendrán con una cara humana", opinó Stuckler.

Estudios previos hallaron que el desempleo tiene un efecto casi inmediato en la salud mental y en las tasas de suicidio.

"Es increíblemente difícil asociar lo que pasa este año o el próximo en los presupuestos de asistencia social y lo que pasa con alguna reducción en línea con la salud de la gente", dijo John Appleby, economista jefe del grupo de expertos en salud King's Fund, en Londres.

"Pero lo que sabemos, de cada estudio que ha sido hecho sobre esto, es que el desempleo no es bueno para la salud de las personas. Entonces, sí, en los márgenes habrá una pequeña proporción que sufrirá catastróficamente, en otras palabras, morirá", enfatizó.

TERAPIA DE SHOCK

Políticos que intentan distanciarse de la idea de que el ajuste puede llevar a una mayor mortalidad podrían intentar culpar a la recesión. Mientras que científicos han detectado una fuerte correlación entre mayor crecimiento económico y menores tasas de mortalidad.

Pero Stuckler dijo que la evidencia también muestra que esta asociación puede quebrarse si se mantiene el gasto social en los momentos difíciles. Y, de lo contrario, se confirma más si los sistemas de apoyo social son afectados por las medidas de austeridad.

Para eso puso el ejemplo de Rusia a principios de la década de 1990, cuando una "terapia de shock" para forzar el nacimiento de un sistema capitalista también quitó muchos derechos sociales a los trabajadores, las familias y los niños.

"Esos rápidos cambios económicos y estrictos programas de austeridad provocaron una devastadora crisis de mortalidad, un inmediato aumento de los suicidios, de ataques cardíacos y de muertes relacionadas con el alcohol, al igual que una incapacidad para controlar el VIH, la tuberculosis", dijo.

Martin McKee, del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que trabajó en el estudio de BMJ, dijo que el impacto real de las medidas de austeridad en las muertes y las enfermedades quizás no se sienta hasta dentro de un tiempo.

Pueden pasar décadas entre las decisiones de los gobiernos y sus consecuencias, por ejemplo, muertes por enfermedades del corazón causadas por la mala nutrición en familias que sufrieron el desempleo y perdieron subsidios estatales para comprar alimentos.

"La investigación científica sólo puede demostrar los impactos a corto plazo", dijo McKee. "Pero todo lo que sabemos nos sugiere que es muy probable que esto tenga efectos significativos en el largo plazo", concluyó.