Miércoles, 9 de Junio de 2010

Otra consecuencia de la violencia familiar: los niños obesos

Reuters ·09/06/2010 - 19:13h

Por Rachael Myers Lowe

Los hijos pequeños de mujeres que sufren el abuso de sus parejas tienen riesgo de ser obesos, indicó un estudio en Massachusetts.

Cuando más frecuente es el abuso, mayor es el riesgo de que los niños en edad preescolar, en especial las niñas, sean obesas y, por lo tanto, tengan alto riesgo de desarrollar diabetes, enfermedad cardíaca, cáncer y otros problemas en la edad adulta.

"Siempre es grave ver que el impacto que tienen las adversidades en la niñez tienen resultados de largo plazo en la salud", dijo Renee Boynton-Jarrett, de la Escuela de Medicina de Boston.

Varios estudios habían probado los lazos entre la exposición a las adversidades en la niñez y los problemas emocionales y de salud en la edad adulta.

Este es el primer estudio que, para los autores, sugiere la existencia de una relación entre la violencia contra las madres y la obesidad en los niños pequeños.

El equipo de Boynton-Jarrett estudió a 1.595 niños nacidos entre 1998 y el 2000. Primero entrevistó a las madres cuando nacieron los niños y hasta que cumplieron 5 años y luego midió la altura y el peso de los niños cuando tenían 3 y 5 años. La mayoría de los padres no estaban casados.

A los 5 años, casi la mitad de los niños (788 o el 49,4 por ciento) habían presenciado hechos de violencia familiar y 263 niños (16,5 por ciento) eran obesos, es decir, tenían un índice de masa corporal (IMC) superior al 95 por ciento del IMC de la población general de la misma edad.

En el período del 2005 al 2006, el 11 por ciento de los niños de entre 2 y 5 años tenían sobrepeso.

El equipo de Boynton-Jarrett halló que los hijos de mujeres víctimas de abusos crónicos en el hogar eran un 80 por ciento más propensos a ser obesos a los 5 años que los hijos de mujeres que no habían sufrido abusos.

La relación entre la exposición a la violencia doméstica y la obesidad fue más sólida en las niñas que en los varones, y también en los hijos de las mujeres que habían dicho que vivían en barrios "menos seguros", precisó el equipo en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine.

Varios factores pueden influir en el peso infantil, como la alimentación, el tiempo frente a la televisión, el peso al nacer, la depresión materna y el tabaquismo durante el embarazo.

En el estudio, tras considerar esos factores, se mantuvo la relación entre la obesidad y la exposición a la violencia doméstica.

"Los resultados son aplicables a las poblaciones de distinto nivel socioeconómico", dijo Boynton-Jarrett a Reuters Health.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la violencia doméstica es un "problema grave" en Estados Unidos; casi 5 millones de mujeres la padecen todos los años. Se estima que entre 3 y 10 millones de niños son testigos de esos ataques cada año.

Las intervenciones para prevenir la obesidad "deben tener en cuenta el impacto de la violencia familiar" en el riesgo de ser obeso. Para el equipo, los programas para prevenir la violencia doméstica y la obesidad infantil se deberían diseñar para funcionar en conjunto.

"Si podemos unir ambos esfuerzos, podríamos mejorar la prevención de la obesidad infantil", dijo Boynton-Jarrett. Mejorar la seguridad de la comunidad también reduciría el problema.

FUENTE: Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, junio del 2010.