Viernes, 4 de Junio de 2010

Los antidepresivos calman los sofocos: estudio

Reuters ·04/06/2010 - 16:02h

Por Amy Norton

El antidepresivo citalopram reduce la gravedad de los sofocos de la menopausia, por lo menos en el corto plazo, dijo un equipo de investigadores que siguió a 254 mujeres durante siete semanas.

Estudios previos habían hallado que algunos antidepresivos de los llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), como paroxetina (Paxil), fluoxetina (Prozac) y venlafaxina (Effexor), servirían para tratar los sofocos.

Pero el citalopram (Celexa), otro ISRS, tiene una ventaja sobre el resto, principalmente la paroxetina y la fluoxetina: se puede usar en mujeres tratadas con tamoxifeno, un fármaco para reducir el riesgo de cáncer de mama que causa sofocos frecuentes como efecto adverso.

Dado que la paroxetina y la fluoxetina inhiben una enzima necesaria para metabolizar el tamoxifeno, las pacientes no pueden tomar esos antidepresivos para aliviar los sofocos.

En el nuevo estudio, publicado en Journal of Clinical Oncology, se reunió a 254 mujeres postmenopáusicas que dijeron haber tenido por lo menos 14 sofocos "molestos" por semana.

Durante la primera semana, las participantes registraron la frecuencia y gravedad de los síntomas. Luego, el equipo les indicó al azar tomar una de tres dosis de citalopram (10, 20 o 30 miligramos por día) o un placebo durante seis semanas.

En general, las mujeres que tomaron el antidepresivo tuvieron una mayor reducción del "puntaje" de sofocos -una medida de su gravedad y frecuencia- que las tratadas con placebo: entre un 49 y un 55 por ciento menos episodios, según la dosis, versus el 23 por ciento con placebo.

La diferencia entre las tres dosis no fue significativa, lo que sugiere que aun una dosis baja de 10 mg alivia los síntomas.

De todos modos, las mujeres que habían tomado 20 mg mencionaron beneficios adicionales, como una mejor calidad del sueño y un mejor ánimo, precisó la doctora Debra L. Barton, profesora asociada de oncología de Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota.

Las dosis utilizadas en el estudio fueron más bajas que las indicadas para tratar la depresión y no hubo pruebas de un mayor riesgo de tener efectos adversos con las dosis de 10 o 20 mg, versus placebo.

Con la dosis de 30 mg, hubo un aumento de los efectos secundarios sexuales, aunque la diferencia no fue estadísticamente significativa.

Las personas que toman citalopram y otros antidepresivos pueden tener una disminución de la libido y dificultad para tener un orgasmo, además de problemas para dormir, mareos y variaciones del peso corporal.

Barton opinó que se necesitan más estudios sobre la efectividad y los efectos adversos del uso a largo plazo de citalopram para aliviar los sofocos. Por ahora, señaló, los resultados sugieren que el antidepresivo sería una opción para mujeres con sofocos prolongados y molestos.

En algunas mujeres, los sofocos de la menopausia son tolerables y desaparecen en un par de años. En otras, son más prolongados y graves. La terapia más efectiva para ese tipo de casos es la terapia de reemplazo hormonal (TRH).

Pero dado los riesgos potenciales de la TRH, incluida la elevada posibilidad de sufrir infarto, accidente cerebrovascular o cáncer de mama, los expertos recomiendan usarla en la dosis más baja y durante el menor tiempo posible.

FUENTE: Journal of Clinical Oncology, online 24 de mayo del 2010.