Martes, 1 de Junio de 2010

ANALISIS-Alza de costos obliga a Canadá a revisar modelo salud

Reuters ·01/06/2010 - 12:03h

Por Claire Sibonney

Presionadas por el envejecimiento de la población y la necesidad de controlar los déficit fiscales, las provincias de Canadá están tomando duras medidas para controlar los gastos en salud, una tendencia que podría erosionar los principios del sistema universal.

Ontario, la provincia más poblada de Canadá, lanzó una feroz batalla contra los laboratorios y las farmacias previamente este año, cuando anunció que reduciría a la mitad los precios de los fármacos genéricos y eliminaría "los incentivos" a los fabricantes de estos medicamentos.

British Columbia está reemplazando los subsidios con pagos por procedimiento y Quebec, que aplica un nuevo impuesto fijo a la salud, propuso pagar por cada visita médica.

Otras provincias están experimentando con financiamiento privado para tratamientos como cirugías de cadera, rodilla y cataratas.

Posiblemente este sea sólo el comienzo. Las provincias, que son las responsables de proveer el sistema de salud, deben también lidiar con las demandas generadas por los jubilados que nacieron en la época de explosión de la natalidad, luego de la Segunda Guerra Mundial, conocidos como los "baby-boomers".

Las cifras oficiales muestran que los ciudadanos jubilados representarán hasta el 25 por ciento de la población para el año 2036.

"Va a tener que haber algún cambio en el status quo, ya sea dentro de tres o 10 años", dijo Derek Burleton, economista del Toronto-Dominion Bank.

"No podemos aceptar que los costos de la salud sigan subiendo por encima de la tasa de crecimiento de la economía porque, en algún punto, va a afectar negativamente a los otros servicios del Gobierno", agregó.

DEBATE REFLEJO

De algún modo, el debate en Canadá es el reflejo de las mismas discusiones que se están dando en Estados Unidos.

Canadá quiere reducir su sistema, mientras que Washington busca crear una red de seguridad apoyada por el Estado para el masivo ejército de personas que no tienen cobertura.

El sistema canadiense es financiado con dinero público, cubre todos los servicios hospitalarios y médicos "necesarios" y limita el rol de la medicina privada.

El gasto ha aumentado un 6 por ciento anual gracias a un acuerdo vigente desde hace 10 años que añadió unos 41.300 millones de dólares canadienses al presupuesto. Pero este contrato vence en el 2013, y el Gobierno federal probablemente no será tan generoso en el futuro, sobre todo para proyectos excepcionales.

"Mientras Ottawa busca reparar su equilibrio fiscal (...) se podría pensar que estas asignaciones particulares para proyectos de salud específicos podrían ser limitadas", dijo Mary Webb, economista de Scotia Capital.

Además de que los canadienses pagan más dinero por muchos procedimientos médicos que cuestan menos que hace 10 años, otros problemas incluyen el control de los salarios de los ejecutivos de los hospitales y los descontrolados gastos relacionados a las nuevas tecnologías y fármacos.

Ontario dice que su sistema de salud podría representar el 70 por ciento de su presupuesto en 12 años si todos estos problemas siguen sin resolver.

"Nuestro objetivo es preservar la calidad del sistema de salud que tenemos y mejorarlo. Pero tenemos que tomar decisiones difíciles (...)", dijo el ministro de Finanzas de Ontario, Dwight Duncan, a Reuters.

GANADORES Y PERDEDORES

Los perdedores podrían ser las compañías farmacéuticas y las farmacias, que están cada día más nerviosas por los cambios.

"Muchos de los avances en el sistema de salud y en la expectativa de vida se dieron gracias a la industria farmacéutica, por eso nunca debemos demonizarla", dijo Brian Golden, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Toronto.

"Debemos asegurarnos de que mantenga un negocio rentable, pero nuestra capacidad de que sea muy, muy rentable está limitada en este momento", sostuvo.

Webb, de Scotia Capital, dijo que una idea podría ser concientizar a los pacientes acerca de cuánto cuesta cada visita a un profesional de la salud. "(El público) usará los servicios más prudentemente si sabe cuánto sale", aseguró.

"Si es absolutamente gratis y si no hay información sobre el costo o sobre si existe otra alternativa más práctica, ¿cómo podemos esperar que el público utilice sabiamente el servicio?", se preguntó.

Pero los cambios podrían ser lentos. El sistema de salud universal es central en la identidad nacional canadiense, y las decisiones que se toman tienen en cuenta tanto la política como la economía.

"Es un área que los canadienses no quieren que se toque", dijo Burleton, de TD Bank.