Lunes, 31 de Mayo de 2010

Santos arrasa en las elecciones en Colombia

Reuters ·31/05/2010 - 05:30h

El candidato oficialista Juan Manuel Santos ganó con comodidad y por sorpresa las elecciones presidenciales de Colombia, pero no alcanzó la mayoría absoluta e irá a una segunda vuelta contra el excéntrico Antanas Mockus, aunque sin la presión de tener que formar grandes alianzas.

Con el 99,71 por ciento de las mesas de votación escrutadas, Santos obtuvo un 46,56 por ciento de los votos frente a un 21,49 por ciento de Mockus, informó la Registraduría Nacional, lo que fuerza la segunda vuelta el 20 de junio.

El resultado sorprendió debido a que todos los sondeos pronosticaban una cerrada votación entre Santos y Mockus, aunque acertaron en que habría segunda vuelta.

A una semana de las elecciones, las encuestas mostraban un empate entre los dos candidatos, que prometieron dar continuidad a las principales políticas de Alvaro Uribe.

En el tercer lugar se ubicó el candidato de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, con un 10,13 por ciento de los votos, por encima del dirigente del izquierdista Polo Democrático Alternativo, Gustavo Petro, con 9,15 por ciento.

El buen resultado de Vargas fue una de las sorpresas de la jornada, que lo deja bien posicionado para el futuro y lo convierte en una fuerza estratégica para la segunda vuelta.

En el pasado, Vargas dijo que si no estuviera en la carrera presidencial, daría su voto por Santos.

Santos, en un emotivo discurso en el que llenó de elogios a Uribe, pidió a sus seguidores cerrar filas para asegurar el triunfo y abrió las puertas a una coalición con Cambio Radical, con el Partido Conservador y con el liberalismo.

"Será un gran acuerdo para que haya trabajo, trabajo y más trabajo. Un acuerdo para garantizar que nuestra economía crezca con equidad, como debe ser, para liderar la transformación social de Colombia, derrotar la pobreza y generar oportunidades y prosperidad para todos", dijo el candidato.

Por su parte Mockus, confió en revertir los resultados en la segunda vuelta, para comenzar un camino de transformación.

"Con esta segunda vuelta tenemos la oportunidad de avanzar hacia una profunda transformación cultural que libere a nuestro país de la violencia, del narcotráfico y el clientelismo", afirmó.

Casi 30 millones de personas estaban habilitadas para votar en Colombia, donde el voto no es obligatorio e históricamente registra una abstención de más del 50 por ciento, como se confirmó en estas elecciones.

JORNADA ELECTORAL EN CALMA

Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional permanecieron en estado de máxima alerta para garantizar el normal desarrollo de las elecciones y evitar posibles ataques de la guerrilla, que acostumbra ejecutar actos de sabotaje y violencia durante las votaciones para demostrar poder militar.

"Fue la jornada electoral más tranquila en los últimos 30 años, esto nos enorgullece", dijo el ministro de Defensa, Gabriel Silva, que informó de la muerte de un soldado en un ataque de rebeldes de las FARC, en el departamento del Meta, en el sureste del país.

Uribe, quien en sus ocho años de Gobierno lideró una ofensiva militar que obligó a la guerrilla izquierdista a replegarse a apartadas zonas montañosas, destacó el resultado de las elecciones.

"Colombia ha recuperado la libertad política que estuvo secuestrada por el terrorismo. Gracias Fuerzas Armadas, gracias ciudadanía", dijo el mandatario en una declaración.

Tanto Santos, ex ministro de Defensa de Uribe y miembro de una aristocrática familia vinculada con la política y el periodismo, como Mockus, un matemático y filósofo de origen lituano que fue alcalde de Bogotá, prometieron durante la campaña dar continuidad a las principales políticas de Uribe.

Los dos se comprometieron a mantener la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, atacar el déficit fiscal, el desempleo e impulsar reformas sociales para reducir las profundas desigualdades y la pobreza.

Pese a las diferencias en sus orígenes sociales y a sus posiciones políticas, Santos y Mockus se han declarado amigos del libre mercado y de las políticas pro empresariales, lo que ha mantenido tranquilos a los inversores.