Viernes, 28 de Mayo de 2010

Obama visita Nueva Orleans para acallar las críticas por el derrame

El presidente de EEUU ha sido recibido por el jefe de la Guardia Costera que coordina las operaciones en el terreno

REUTERS / PUBLICO:ES ·28/05/2010 - 19:01h

AFP - El presidente de EEUU, Barack Obama, visita la zona del vertido.

BP ha reportado avances en su intento de frenar la fuga de crudo de su pozo en el Golfo de México, mientras el presidente de EEUU, Barack Obama, ha decidido visitar por segunda vez el área amenazada por el mayor derrame en la historia de ese país.

La operación llamada "top kill" que emprendió el miércoles BP para sellar el derrame que brota desde el lecho submarino ha tenido algún éxito, dijo el presidente ejecutivo de la petrolera Tony Hayward. Pero el resultado final sigue siendo incierto y podrían pasar todo el fin de semana hasta que se sepa si realmente logró su objetivo.

La creciente indignación pública y la frustración por el derrame fuera de control se han convertido en un desafío mayor para Obama, que visita ahora la costa de Luisiana, donde el crudo ya ha llegado a los pantanos, provocando el cierre del próspero comercio pesquero y enfureciendo a los residentes que aún siguen recuperándose de los daños del huracán Katrina del 2005.

Ya en Nueva Orleans, el presidente de EEUU ha sido recibido por el jefe de la Guardia Costera que coordina las operaciones en el terreno. Junto al almirante Thad Allen, el jefe del Estado tiene previsto visitar una zona específica donde se han construido presas para frenar el avance del vertido.

En la agenda de Obama están previstas una serie de reuniones con funcionarios locales y hablará con el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal.

Desafío político

El viaje de hoy es la segunda visita de Obama al Golfo en las más de cinco semanas desde el incidente causado por una explosión en una plataforma que mató a 11 trabajadores y desató el derrame desde un pozo a 1,6 kilómetros de profundidad. La gira del mandatario ocurre un día después de que prometiera "arreglar esto", mientras crecían las críticas sobre lo que muchos estadounidenses ven como una lenta respuesta del Gobierno a una de las peores catástrofes ambientales del país.

El antecesor de Obama, George W. Bush, fue fustigado por la gestión que hizo del huracán Katrina, y Obama está ansioso por evitar las comparaciones. El derrame podría convertirse en una carga política para Obama antes de unas elecciones legislativas de noviembre en las que se prevé que disminuya el control del Partido Demócrata en el Congreso.

El jueves, en la Casa Blanca, Obama se hizo cargo de la crisis, en un cambio desde unas declaraciones anteriores, en las que asignaba a BP toda la responsabilidad de la limpieza del desastre. Sin embargo, por más que Obama busque reforzar su control de la situación, el Gobierno federal carece de las herramientas y la tecnología para resolver la fuga submarina, y depende de BP para encontrar la forma de frenar el flujo.

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