Viernes, 28 de Mayo de 2010

Mister Market

Los inversores ven muy difícil que se frene el déficit en la Eurozona

ERNESTO EKAIZER ·28/05/2010 - 08:20h

Fue una sesión de teatro japonés kabuki a la española. El Gobierno socialista se calzó la máscara de los mercados. Y mientras Rajoy explicaba su voto en contra, Gaspar Llamazares y Joan Ridao, de IU y ERC, veían cómo el líder conservador parecía pisarles su discurso. Rajoy a contracorriente de la UE, el FMI y la OCDE. Es decir, se puso la careta social a riesgo de despistar a los mercados. Y, la guinda: un sincronizado comunicado de apoyo al plan aprobado en Berlín por el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, tras su entrevista con el secretario de Tesoro norteamericano, Timothy Geithner. Cabe recordar que Schäuble es miembro del partido Unión Cristiano Demócrata (CDU), vaya, conmilitón de Rajoy.

El presupuesto del ajuste, según la descripción de Elena Salgado, es equivocado. El 7 de mayo de 2009, la vicepresidenta anunció la proximidad de los brotes verdes. Sin embargo, la economía siguió cayendo en la segunda mitad del citado año. Y esa caída en el cuarto trimestre del 2009 fue el resultado del frenazo del consumo público.

Los inversores ven muy difícil que se frene el déficit en la Eurozona

Ayer volvió a la misma idea. "La demanda privada debe ahora tomar el relevo del gasto público como estímulo para la reactivación. Por eso es preciso actuar para favorecer la reactivación de la financiación al sector privado. Esta es la vía más efectiva para adoptar medidas de impulso a la demanda sin que suponga un coste presupuestario", explicó.

Es evidente que el Gobierno no ha decidido los recortes sabiendo previamente que ese relevo es posible. Lo que plantea es que hay que reducir el déficit a toda costa y que el sector privado debe convertirse en el motor de la economía. Es una expresión de deseos. Antes de recortar era pertinente conocer si eso es posible. Y la verdad es que una de las razones fundamentales de esta crisis histórica de la economía española, en el contexto de la crisis financiera europea e internacional, es el endeudamiento sideral de familias, empresas y entidades financieras.

¿Y dónde nos conduce esta aseveración? A esto: salir del estado de coma y postración del sector privado lleva mucho tiempo, varios años, antes de que pueda volver a reconstruirse la demanda de consumo y de inversión. La economía española no está en una crisis más de las que ya ha conocido. Está en una recesión de balance, como ocurrió en los años noventa en Japón. Y mientras el sector privado se dedique a reducir su deuda, no hay más que Estado.

Es verdad que asumir esto en el contexto de la unión monetaria es muy difícil, por no decir imposible. Porque cuando no controlas la moneda en la que estás endeudado, a diferencia de lo que pasa en Estados Unidos, el riesgo de default soberano, o de la deuda pública (como el caso de Grecia), teóricamente existe.

Las estadísticas de las balanzas de pagos de la eurozona en el primer trimestre registran una salida de inversiones a largo plazo (esencialmente bonos), y señalan que el volumen de las apuestas especulativas no son muy relevantes. Los inversores han comprendido que la cruzada emprendida bajo la batuta de Alemania contra el déficit fiscal en momentos de débil recuperación y fuertes tendencias deflacionistas es ciclópea y, por tanto, con posibilidades de éxito muy limitadas, por el débil crecimiento que provocará (recaída mediante) y los sacrificios (que en España todavía van a seguir al ajuste aprobado) que impone en la población. Tontos, como se ve no son.