Viernes, 28 de Mayo de 2010

Moncloa asume la necesidad de "reconstruir" alianzas

Zapatero suspende el viaje que tenía programado a Brasil para volcarse en la reforma laboral

GONZALO LÓPEZ ALBA ·28/05/2010 - 01:00h

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en un momento de la sesión de ayer.

Una pregunta, en la que confluyen todas las angustias y perplejidades de las últimas semanas, recorría este jueves las filas socialistas mientras se entretenía la tensa espera hasta la votación: "¿Por qué el Gobierno no plantea el dilema de quién gestionaría el no, como hizo Felipe González en 1986 con la entrada en la OTAN?". Entonces, como ahora, para conseguir la plena homologación europea el PSOE tuvo que asumir en solitario la defensa de una política que contravenía la que había venido defendiendo, con el resto de la izquierda frontalmente en contra y la derecha propugnando la abstención o el voto en blanco, anteponiendo a su programa atlantista el ansia de recuperar el poder.

El discurso de la responsabilidad lo ensayó en los pasillos José Blanco cuando el debate ya había concluido: "La derecha española ha vuelto a dar una lección de antipatriotismo muy semejante a la que dio en su momento cuando no respaldó el ingreso en la OTAN. Algún día pagarán por este comportamiento, que les deja aislados en Europa". Pero ni la voz del ministro de Fomento era la apropiada ni los pasillos el lugar para hacer un planteamiento que, sobre todo, llegaba tarde porque ya nada podía alterar el sentido del voto de los distintos grupos de la oposición.

El Ejecutivo sostiene que, tras la votación "está solo, pero no está débil"

El encuentro de "las dos derechas"

Nunca como hasta este jueves, desde la segunda investidura presidencial de José Luis Rodríguez Zapatero, se había visto el PSOE tan solo. Tampoco nunca antes en lo que va de legislatura se había producido una simbiosis tan clara entre las dos derechas que habitan en el hemiciclo del Congreso: la que representa el PP y la que constituyen CiU y el PNV. Y nunca habían divergido tanto los calendarios de las dos bisagras nacionalistas y el del PSOE.

El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, volvió a campar a sus anchas en el espacio de la oposición responsable, suplantando a Mariano Rajoy con el discurso propio de quien aspira a gobernar al ofrecer su apoyo a Zapatero para que haga "el trabajo sucio" de la reforma antes de sustituirlo en el sillón presidencial. Pero entre las hojas del calendario que planteó quedó a la vista que su mayor inquietud son las próximas elecciones en Catalunya y que bajo ningún concepto desea una hipotética convocatoria conjunta de los comicios generales y de los catalanes. Ante una coyuntura similar se encuentran cuatro de los ocho diputados del arco iris de la izquierda que repudia "la derechización" de Zapatero.

El horizonte electoral en Catalunya y las diferencias en el PNV complican los acuerdos

El PNV, que tras el rebote inicial por su desalojo del Gobierno vasco había vuelto a convertirse en el socio más fiable del PSOE, se ha distanciado de nuevo en una decisión adoptada en la cúpula del partido sin participación de ninguno de sus representantes en Madrid. Los socialistas sospechan que tras el rechazo al decreto ley del ajuste se esconde el temor de Iñigo Urkullu a que el sector más radical de su partido le mueva la silla y la expectativa de que la caída de Zapatero podría arrastrar la de Patxi López en Euskadi.

Ante la evidencia de su soledad parlamentaria, el Gobierno no pudo por menos de reconocer abiertamente que se enfrenta a la necesidad de "reconstruir" su política de alianzas parlamentarias, puesto que con el escenario de este jueves no dispondría de votos suficientes para aprobar los Presupuestos del año próximo y se vería abocado a convocar elecciones anticipadas en 2011. No sería la primera vez que se produce una situación similar. Ya Jordi Pujol obligó a Felipe González al adelanto electoral en 1996 al negarle el año anterior, también al término de la presidencia de la Unión Europea, el apoyo para aprobar los Presupuestos.

El cansancio del Gobierno

Zapatero y Salgado reciben hoy al premio Nobel Stiglitz, fichado por Caldera

La delicada situación por la que atraviesa el Gobierno se reflejó en los semblantes tensos y cansados de sus miembros. Hubo incluso alguno que no siendo diputado prefirió no quedarse a la votación "para que no se note" lo mal que lo estaba pasando. Pero se plasmó también en la decisión de Zapatero de suspender el viaje a Brasil que tenía previsto emprender al término de la votación para participar en el III Foro de la Alianza de Civilizaciones. La decisión obedece a su propósito de concentrarse en impulsar un acuerdo sobre la reforma laboral, aunque la cancelación le permitirá también pasarse hoy por el desayuno que Elena Salgado tenía ya concertado con varios miembros del comité científico de la Fundación Ideas, que dirige Jesús Caldera, entre los que destacan el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, Jeffrey Sachs, Nicholas Stern, André Sapir y Stephany Griffiith-Jones.

Terminada la votación, el presidente subrayó su disposición a trabajar "para que las nuevas iniciativas y reformas puedan tener más consenso parlamentario". Y, a tenor de lo visto, empezó con el PNV, porque a su portavoz, Josu Erkoreka, se le vio salir del despacho presidencial minutos antes de la votación. Con CiU, que ha ido endureciendo su discurso a medida que se acerca la fecha de las elecciones catalanas, será más difícil porque el calendario de Zapatero no coincide con el de José Montilla, decidido a agotar la legislatura aunque ello entorpezca las opciones del PSOE de recomponer su mapa de alianzas.

Así las cosas, el Gobierno articuló la teoría de que, aunque "está solo, no está débil", sino que "incluso ha salido políticamente reforzado" porque la derecha no ha logrado "derribarle", objetivo que buscó con un planteamiento propio de una moción de censura destructiva. "Hubiera sido mejor que el Gobierno no hubiera estado solo, pero la responsabilidad en política también puntúa", argumentó el secretario de Estado de Comunicación, Félix Monteira.

Desde el Ejecutivo se subrayaba que el plan de ajuste está "coordinado y concertado" con el resto de la Unión Europea, aunque "la oposición no ha sabido entenderlo". Pero el día pasó sin que el presidente ni la vicepresidenta económica explicaran sin eufemismos que en el Consejo de Ministros se ha incorporado una silla con el nombre de Fondo Monetario Internacional y que sin un ajuste como el aprobado España estaría hoy en la misma cuneta que Grecia. Y, sin esta explicación descarnada, pierde toda su fuerza el dilema de ¿quién gestionaría el no?

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