Jueves, 27 de Mayo de 2010

China y la India dejan de lado sus diferencias para consolidarse como potencias emergentes

EFE ·27/05/2010 - 17:53h

EFE - Los presidentes de la India, Pratibha Patil, y China, Hu Jintao, durante la ceremonia de bienvenida organizada en Pekín este jueves. Patil tiene previsto permanecer en China hasta el próximo 31 de mayo.

La presidenta de la India, Pratibha Patil, se reunió hoy con su homólogo chino, Hu Jintao, un encuentro de gran importancia simbólica pues es el primero en 10 años entre los jefes de Estado de los dos países, viejos rivales que actualmente buscan mayor cooperación.

Patil, tocada con el tradicional sari, fue recibida en el Gran Palacio del Pueblo, donde junto a Hu pasó simbólica revista a fuerzas de las tres ramas del Ejército Popular de Liberación, en una ceremonia que tuvo que ser modificada a última hora debido a la lluvia que cayó en la capital china.

Tras la reunión bilateral, los presidentes de las naciones que suman el 36 por ciento de la población mundial encabezaron una ceremonia de firma de acuerdos de cooperación en materia de aviación, recursos humanos y deportes.

En la reunión con Hu, Patil expresó el deseo de aumentar la cooperación empresarial entre ambos países, que el pasado año sufrieron una contracción de su comercio bilateral (desde los 52.000 millones de dólares de 2008 a 42.000 millones en 2009) pero confían recuperar el ritmo anterior a la crisis y llegar a 60.000 millones de dólares en 2010.

Esos objetivos de Patil quedan claros con la nutrida delegación que le acompaña, formada por representantes de sectores como automóviles, energía, finanzas, software o telecomunicaciones, entre otros, y que esperan materializar acuerdos con sus contrapartes chinas.

Patil también mantuvo hoy un encuentro con el primer ministro chino, Wen Jiabao, en el que la jefa de Estado india reiteró a Pekín su petición de apoyo para que India, como ahora China, tenga un asiento permanente y con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El hecho de que un presidente indio haya tardado 10 años en visitar el país vecino muestra la siempre difícil relación entre los dos países, enfrentados con frecuencia por problemas fronterizos, que incluso les llevaron a una breve guerra en 1962.

La actual coyuntura internacional, con hechos como la crisis financiera o la lucha contra el cambio climático, ha servido para que Pekín y Delhi hayan colocado en un segundo plano esas cuestiones, o la también larga polémica por el hecho de que el Dalai Lama esté refugiado en la ciudad india de Dharamsala desde 1959.

Uno de los actos que mejor simbolizarán durante la visita de Patil la distensión entre las dos mayores naciones en desarrollo será el viaje de la jefa de Estado a Luoyang, ciudad del centro de China a donde llegó hace casi dos milenios, procedente de la India, la religión budista.

Emisarios del emperador chino viajaron a la India en esa época, regresaron con escrituras sagradas y fundaron en Luoyang el Templo del Caballo Blanco, primero budista de China; Patil inaugurará esta semana, al lado de ese célebre lugar, un nuevo templo, con influencias artísticas indias, que simbolizará la común historia de los dos países.

China y la India también han aumentado su convergencia en temas diplomáticos gracias al surgimiento de los bloques de países emergentes, especialmente el BRIC (en el que también están incluidos Brasil y Rusia).

En materia de inversiones, India se está convirtiendo en frecuente destino de empresas chinas de infraestructuras, industria o energía, con proyectos de construcción de autopistas, aeropuertos, centrales energéticas o acerías, entre otros.

La visita se produce en un momento de fuertes tensiones en el continente asiático (protestas en Tailandia, crisis entre las dos Coreas), frente a las que China quiere dar una imagen de normalidad, pese a las presiones internacionales para que intervenga, especialmente en el caso coreano.