Viernes, 28 de Mayo de 2010

El lechazo asado como liturgia

Durante las "Jornadas del Lechazo Asado de Aranda de Duero", en Burgos, que se celebran del 5 al 27 de Junio, diez asadores ofrecerán un completo menú basado en el lechazo asado a la manera tradicional.

PÚBLICO ·28/05/2010 - 09:34h

RV Edipress - Lechazo asado en horno de leña de encina /

Estas jornadas celebran este año su décimo aniversario, toda una década de gastronomía tradicional basada en el cordero lechal. Visitas a bodegas, folclore y sobre todo gastronomía y productos de la tierra acompañarán a estas Jornadas, cuyo principal protagonista y rey indiscutible es el lechazo asado.

Aranda de Duero sigue con sus hornos de asar a plena producción, dorando el cordero lechal, acompañado de vino Ribera del Duero, pan de torta de aceite y ensalada con productos de la huerta.

Este año diez asadores de la localidad ofrecerán un menú por 37 euros que incluye además, una selección de entrantes, como pueden ser morcilla, paté de lechazo, mollejitas de lechazo con gambas al jerez en nido de patata, pimientos, hamburguesa de lechazo con huevo y crujiente de panceta o ravioli de pensamientos de lechazo, entre otros. También habrá tiempo para el folclore tradicional, las visitas a bodegas subterráneas y otras actividades que servirán para conmemorar este décimo aniversario.

Las X Jornadas del Lechazo Asado contarán con la participación del Mesón El Roble, el Mesón de la Villa, Finca Los Rastrojos, Finca Torremilanos, El Lagar de Isilla, Mesón El Pastor, Mesón El Cordero, Casa Florencio, Restaurante El Ciprés y Casa José María.

El lechazo asado es una tradición viva entre los arandinos y está unida a la celebración de algún momento especial. Es casi como una liturgia a la que se unen los muchos visitantes que pasan por la villa. Cada día se consume en sus figones medio centenar de lechazos y durante el fin de semana pueden llegar a 400.

El cordero lechal que protagoniza estas Jornadas cuenta con la garantía de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), que avala su alta calidad y el cumplimiento de los requisitos estipulados, como que el cordero debe tener entre 4 y 8 kilos de peso y ser de raza churra, ojalada o castellana, entre otros.

La singularidad del lechazo es triple: el producto, oveja de raza churra que come en un pasto único y rico en hierbas aromáticas; su elaboración, en horno de leña de encina; y los asadores, herederos de una tradición familiar.

Aranda de Duero fue siempre una ciudad de ferias y mercados que promovieron el consumo de lechazo asado. El paso durante años de la carretera nacional, favoreció también la proliferación de restaurantes-asadores que eran parada ineludible para los esforzados veraneantes que emprendían camino a las playas del norte.