Miércoles, 26 de Mayo de 2010

Italia suavizará la 'ley mordaza' por la presión mediática

La oposición teme que se ampare la libertad de expresión, pero no la investigación judicial

SANDRA BUXADERAS ·26/05/2010 - 08:40h

ETTORE FERRARI / EFE - Berlusconi da una rueda de prensa en el palacio Chigi de Roma.

El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, no está acostumbrado a que la prensa de su país se plante y rechace, en bloque y sin fisuras, un proyecto de ley. Pero eso es lo que ha pasado con el proyecto conocido popularmente como ley mordaza, que quiere poner trabas a las escuchas telefónicas por orden judicial, así como su publicación en los medios de comunicación.

Tras las críticas emitidas el lunes por los principales directores de periódicos, que se suman a la movilización social y a la de la magistratura, la derecha de Berlusconi promete ahora que "habrá cambios" el próximo lunes. Será entonces cuando la norma pase por el pleno del Senado. Luego deberá viajar de nuevo a la Cámara de los Diputados.

Un senador opositor filtra en Facebook el debate nocturno del proyecto de ley

El desconcierto en las filas del partido berlusconiano, el Pueblo de la Libertad (PdL), se puso de manifiesto en la madrugada de ayer, durante el trámite de la norma en la Comisión de Justicia del Senado. Tras seis horas de negociaciones, discusiones e insultos que fueron filtrados sin tapujos por un diputado de la oposición, Stefano Ceccanti (Partido Democrático) a través de Facebook, la ley fue aprobada a las tres de la madrugada.

160.000 firmas en contra

Uno de los momentos de más tensión fue cuando Giacomo Caliendo (PdL) alardeó de haber sido "amigo de Giovanni Falcone". La instrumentalización de la memoria del juez antimafia Falcone, asesinado en 1992 en un atentado de Cosa Nostra ahora se investiga si también intervinieron agentes secretos del Estado italiano, soliviantó a la oposición, que lo tildó de "chantaje moral". "Trabajé con el juez pero nunca lo digo", rebatió la senadora y magistrada Silvia della Monica (PD).

Berlusconi planea someter la norma a una cuestión de confianza

Fuera, en la calle, varios cientos de personas protestaban contra la ley. El movimiento ciudadano ya ha recogido 160.000 firmas opositoras.

Finalmente, se aprobó un texto que el mismo PdL reconoció que se trataba de papel mojado, pues piensa enmendarlo. Lo que preocupa ahora a la oposición es que el PdL introduzca los cambios justo antes de la votación y que, además, someta la aprobación de la norma a la llamada "cuestión de confianza". Este método, muy del gusto de Berlusconi, obliga a sus senadores a votar una ley para evitar abrir una crisis de Gobierno.

El peligro, además, es que Berlusconi trate de contentar a la prensa con medidas que salvaguarden la libertad de información y, en cambio, continúe atando de pies y manos a los jueces.

El lunes, los directores de los principales periódicos del país, incluidos los del conservador Corriere della Sera y el diario propiedad de los Berlusconi, Il Giornale, rechazaron unánimamente la ley mordaza. "Está hecha para silenciarnos", denunció el director del Giornale, Vittorio Feltri, uno de los más fieles apoyos del primer ministro en el resto de cuestiones.

Berlusconi insiste en obtener nuevos poderes

Silvio Berlusconi asegura que le "hace reír" que alguien pueda compararle a un dictador. Así lo manifiesta en declaraciones a su amigo Bruno Vespa, periodista estrella de las noches de RAI1, para su libro El signo del Cavaliere, del que ayer se conocieron algunos extractos.

"No hay un sólo italiano que pueda decir que ha sufrido algún mal de mi parte, excepto los mafiosos", proclama el primer ministro italiano.Berlusconi, además, mantiene sus planes para reformar la Constitución italiana y conseguir más poderes para su cargo.

"La reforma es necesaria para hacer más eficaz la acción del Gobierno, pues dotaría al primer ministro de poderes que hoy no tiene y le situaría al mismo nivel que sus colegas del resto del mundo", dice. "Sólo pido poder gobernar, porque hoy constato que no puedo hacerlo", asegura.

Berlusconi, hoy propietario junto a su familia del mayor holding de medios de comunicación del país, afirma sin rubor que no hay conflicto de intereses entre su poder mediático y el cargo que ostenta.

Además, el primer ministro asegura que seguirá al pie del cañón y aceptará liderar a la derecha en próximas elecciones: "Mientras los italianos quieran que les encabece, que luche a su lado en nombre de la libertad y la democracia, mi deber es responder a su confianza con toda mi energía"