Sábado, 22 de Mayo de 2010

El entusiasta del fútbol

Xavi considera que el estilo del Barça es la cuadratura del círculo

LADISLAO J. MOÑINO ·22/05/2010 - 08:00h

Xavi, durante un partido de esta temporada.

La condición de mejor centrocampista y mejor jugador español tiene una lectura que resume todo lo que es Xavi, que es mucho. Puestos a hacer jugar a los demás, virtud innegociable para los centrocampistas creativos de toda la vida, nadie como Xavi. Puestos a elegir el mejor jugador nacional, Xavi representa la delicada y brillante imagen que el fútbol español proyecta en el exterior apoyada en los éxitos del Barça y de la roja.

Hace años que Xavi juega muy bien al fútbol, por lo que su progresión tiene más que ver con la madurez que con la mejora con el balón. Se ha convertido en el líder indiscutible del Barça por posición y por ser la marca indiscutible del estilo. "Estoy orgulloso de que mi club represente esa manera de jugar al fútbol", ha repetido entusiasmado. Es un convencido de que esa manera de jugar es la mejor fórmula para lograr en el fútbol la cuadratura del círculo: ganar y divertir.

Xavi disfruta desde ese fútbol que premia tanto la estética como la colectividad a través del pase. Los que le conocen aseguran que el aumento del entusiasmo por el Barça y su juego es lo que ha alimentado su gran temporada y su implicación, que también ya era notoria. No se ha borrado en la estresante y competida recta final del campeonato liguero, cuando una lesión en un sóleo amenazaba su presencia en el Mundial si empeoraba. A lo largo de la temporada, han faltado Messi o Iniesta, pero casi nunca Xavi. Puede que estos sean mejores, pero no son tan importantes como él.

Tampoco le afectó demasiado el cambio de sistema. Todo lo contrario. Cuando Messi abandonó la banda para jugar más centrado, Xavi fue su mejor socio. La temporada ha dejado multitud de paredes cortas entre ambos por el medio, el lugar más complicado para edificarlas.

Fue en el clásico del Bernabéu donde se confirmó ese liderazgo de Xavi, si es que el catalán necesitaba confirmarlo. Dominaba el Madrid el partido y el Barça no terminaba de encontrarse. Xavi adivinó un desmarque de Messi en un descuido de la defensa blanca y empezó a finiquitar la Liga. El Barça no estaba teniendo el balón. Bastó que Xavi dijera una vez que lo quería de verdad y el Madrid se desplomó. Luego, remató el partido con el pase a Pedro que supuso el 0-2.

En el clásico del Bernabéu, confirmó su liderazgo, si es que lo necesitaba

Como líder grupal y emblema del club, ha encabezado con sus declaraciones la contracampaña para negar que los favores arbitrales existen. También llaman la atención las cinco tarjetas amarillas por protestar. No hay cabecilla que no píe y Xavi ya se maneja con la autoridad de los mandones.

La distancia que ha sacado en ambas votaciones reflejan que no hay discusión sobre su supremacía. Nadie representa como él la admiración que el Barça y la roja despiertan. Juega al fútbol para defender un estilo innegociable.