Viernes, 21 de Mayo de 2010

Marruecos ha expulsado a cristianos "para evitar conflictos"

Reuters ·21/05/2010 - 13:19h

Marruecos ha expulsado a cristianos extranjeros, entre ellos un español, acusándoles de intentar convertir a musulmanes porque como estado islámico moderado quiere mantener el "orden y la calma" y evitar enfrentamientos entre religiones, dijo su ministro de Asuntos Islámicos.

El Gobierno ha expulsado a unos cien cristianos extranjeros desde marzo, muchos cooperantes, en lo que diplomáticos occidentales han calificado de una operación sin precedentes contra el proselitismo encubierto.

"Estos incidentes (expulsiones) se vieron desatados por el activismo de algunos extranjeros que menoscababan el orden público", declaró el ministro de Asuntos Islámicos y Donaciones Religiosas, Ahmed Toufiq, en una entrevista celebrada con Reuters el jueves a última hora.

"Hay algunos que esconden su proselitismos y su activismo religioso bajo el disfraz de otras actividades", agregó.

La última expulsión fue la del español Francisco Patón Millán, gerente de una pequeña empresa de energía, a quien la semana pasada se le ordenó que dejara el país por intentar convertir a musulmanes al cristianismo, según trabajadores de la Iglesia y diplomáticos europeos.

El diario islámico Attajdid publicó el jueves que las autoridades ordenaron la semana pasada a 23 extranjeros que dejen el país y que esto forma parte de una nueva oleada de expulsiones.

Convertir a musulmanes en un delito en Marruecos castigado con hasta seis meses de cárcel, pero las autoridades suelen expulsar a los extranjeros acusados de proselitismo en lugar de llevarles ante los tribunales, para evitar la publicidad y las críticas en el exterior.

El 99 por ciento de la población del país del Magreb es musulmana, y la libertad religiosa está permitida a los cristianos, en su mayoría extranjeros, y a unos pocos miles de judíos marroquíes.

PROTEGER A LOS MUSULMANES

Toufiq dijo que Marruecos está deseoso de fomentar el respeto y la coexistencia entre sus diferentes religiones, pero que también quiere "proteger a su comunidad religiosa".

"Marruecos quiere evitar un enfrentamiento o un conflicto entre religiones. No es necesario que una religión convierta a creyentes de otra religión", dijo, añadiendo que ha explicado esta posición a representantes de otras creencias.

Las ONG y diplomáticos extranjeros dicen que hasta 70 cooperantes extranjeros fueron expulsados a primeros de marzo por intentar convertir a musulmanes marroquíes, pero la autoridades sólo admiten 16 de estas expulsiones, en un intento aparente de evitar una mala publicidad.

Hasta este año, Marruecos sólo había expulsado ocasionalmente a pequeños grupos de misionarios, muchos de ellos financiados por iglesias evangélicas estadounidenses, pero la campaña de marzo contra organizaciones que llevan muchos años en el reino alauita podría indicar que el Gobierno de Rabat ha endurecido su postura.

Toufiq no confirmó esto, pero habló de los peligros de choques religiosos y de la necesidad de mantener el orden.

"La guerra de religiones es muy peligrosa, y hoy el mundo no necesita eso. ¿Qué prefieren los cristianos? ¿Un puñado de marroquíes conversos u orden y calma entre los marroquíes impenetrables a injerencias extranjeras en su fe?" preguntó.

Marruecos es el único país musulmán en el que el rey es a la vez jefe del Estado y Comandante de los Fieles (Amir al Mouminine), con la responsabilidad final sobre la vida espiritual.

La amenaza del integrismo islámico ha llevado al Gobierno a incrementar su control sobre los asuntos religiosos y reforzar el rito malaquita, la forma oficial y moderada del islam.

"Los marruecos aprecian la tolerancia entre las religiones, pero se yerguen contra la impresión de que un extranjero está interfiriendo en su comunidad y que su comunidad religiosa podría ser llevada al borde del colapso por un único intruso", añadió Toufiq.