Viernes, 21 de Mayo de 2010

"Carlos tiene que odiar mi filme a la fuerza"

Olivier Assayas. Director de 'Carlos', 'biopic' de El Chacal

C. P. ·21/05/2010 - 08:10h

Pese a que por algún motivo sus películas suelen llegar a España con cuentagotas, Oliver Assayas (París, 1955), autor de títulos notables como Demonlover (2002) o sobresalientes como Irma Verp (1996), es uno de los cineastas franceses contemporáneos más interesantes. Carlos, su biopic sobre el antiguo terrorista más buscado del mundo, ha dividido radicalmente a la crítica. Parece provocar las mismas reacciones que el personaje que retrata: amor sin freno u odio visceral. En uno de esos giros bizarros propios de este festival, la entrevista con Assayas sobre su "historia del terrorismo moderno contada desde dentro" se desarrolla a la orilla del mar, en un reducto de arena llamado Audi Beach, con media docena de yates de lujo al fondo (menos mal que no apareció Carlos a poner orden).

Su filme trata un tema controvertido.

No sé exactamente de qué va la polémica. Sé que he hecho una película sobre un hombre que realizó acciones directas y mató a algunos inocentes. Y también que se consideraba un soldado de una guerra que (sí) tuvo lugar en los años setenta: Latinoamérica, Oriente Medio, la Guerra Fría Carlos es el producto de tiempos violentos. Un hombre arrastrado por la corriente de la historia, envuelto en las luchas políticas de su tiempo. Guste o no representa una parte de la historia colectiva de la izquierda europea.

También es un icono pop.

Carlos es una víctima de su propia fama. Otros terroristas de la época mataron a mucha más gente y están libres. Pero Carlos se convirtió en el rostro del terrorismo por causas ajenas a su voluntad. Aunque él también jugó a ese juego. Era una estrella. Se vestía muy bien. Era extremadamente autoconsciente. Narcisista y egocéntrico.

¿Cree que le gustaría su filme?

Tiene que odiarlo a la fuerza. Y ahí está la paradoja del personaje. Carlos es extremadamente consciente de su imagen de terrorista estrella. Es normal que alguien que es una creación de los medios se rebele contra cualquier interpretación ajena de su condición de mito moderno. Para alguien así debe de ser doloroso que otros cuenten su propia historia.