Miércoles, 19 de Mayo de 2010

Abás exhorta a Mitchell a presionar a Israel para que cese las provocaciones

EFE ·19/05/2010 - 11:06h

EFE - El enviado de EEUU para Oriente Medio, George Mitchell (2-i), conversa con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás (4-d), al término de su reunión en Ramallah (Cisjordania), hoy, 19 de mayo de 2010. Mitchell llegó en la tarde de ayer a la zona con el objeto de impulsar las negociaciones de paz indirectas entre israelíes y palestinos en las que ejerce como mediador.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, exhortó hoy al enviado de EEUU para Oriente Medio, George Mitchell, a que presione a Israel a fin de que suspenda sus "provocaciones" a los palestinos.

Mitchell se entrevistó hoy en Ramala durante dos horas con el presidente Abás y otros responsables palestinos como el jefe negociador, Sabe Erekat, en el marco de las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, en las que ejerce como mediador.

Erekat afirmó en una rueda de prensa tras el encuentro, que Abás ha pedido a EEUU que detenga "las prácticas provocadoras de Israel; principalmente los asentamientos judíos, incursiones, asesinatos de palestinos y que cese la imposición de hechos sobre el terreno".

Y aclaró que "los palestinos no están negociando con Israel, sino centrándose a lo largo de estas conversaciones con la parte (norte)americana en los asuntos relativos al estatuto definitivo, principalmente fronteras y seguridad, hasta que se logre el establecimiento de un estado palestino en los territorios ocupados por Israel en 1967".

Israelíes y palestinos están embarcados en un nuevo proceso de paz en el que no se ven las caras, y que tiene una duración prevista de cuatro meses en los que deberán abordar las cuestiones fundamentales del conflicto que los enfrenta, tras el que deberían pasar al contacto directo.

El responsable de negociaciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) subrayó que la ANP desea que "la misión de Mitchell tenga éxito" y aseveró: "Queremos aprovechar cada momento de estos cuatro meses en las conversaciones de proximidad para lograr nuestro objetivo y pongamos en práctica la visión de una solución de dos estados".

Por su parte, el secretario general de la OLP, Yaser Abed Rabbo, declaró a la radio "Voz de Palestina" que no se deben considerar ciertas medidas adoptadas por Israel hacia los palestinos como resultado del actual diálogo de paz.

"Las señales de buena voluntad de Israel, como la liberación de algunos prisioneros palestinos o la remoción de puestos de control en Cisjordania, no forman parte de las conversaciones", afirmó.

Las palabras del responsable palestino se producen después de conocerse hoy que Israel tiene previsto excarcelar el domingo al destacado dirigente del movimiento islámico Hamás Mahmud Abu Tir, arrestado en 2006 tras la captura del soldado israelí Guilad Shalit, según fuentes del grupo islámico y del servicio penitenciario israelí.

EEUU ha prometido a los palestinos que el Estado judío adoptaría una serie de "medidas de buena voluntad" para allanar el terreno y reconstruir la confianza a fin de que el nuevo proceso de diálogo resulte exitoso.

Sin embargo, los palestinos se muestran recelosos de estos pasos: "Hemos enfatizado al enviado estadounidense, George Mitchell, que las conversaciones se centrarán en los asuntos del estatuto definitivo", apostilló Abed Rabbo.

Las conversaciones indirectas bajo mediación de Washington arrancaron el 9 de mayo, después de que las negociaciones cara a cara entre las partes quedaran totalmente suspendidas en diciembre de 2008 a raíz de la cruenta ofensiva militar israelí en Gaza.

El enviado norteamericano se encuentra en la región desde ayer, cuando se entrevistó en Tel Aviv con el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, reunión de la que apenas trascendió su contenido.

Mitchell tiene previsto entrevistarse mañana, jueves, en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Las actuales conversaciones son consideradas el primer logro diplomático de la Casa Blanca para desatascar el conflicto de Oriente Medio después de dieciséis meses de parón.

La ANP exigía la completa paralización de la construcción de colonias judías en Cisjordania y Jerusalén Este para retomar el diálogo, condición que Israel rechaza de forma oficial.

Sin embargo, los palestinos habrían aceptado emprender el diálogo bajo mediación tras recibir garantías de Washington de que los proyectos de edificación en el territorio ocupado en 1967 por Israel quedarían paralizados.